domingo, 05 de febrero de 2023
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Revista Adiós

El ‘revuelo’ de las gaviotas patiamarillas que atacan en los cementerios

Publicado: viernes, 18 de junio de 2021

El ‘revuelo’ de las gaviotas patiamarillas que atacan en los cementerios

Está causando durante las últimas semanas un gran revuelo (nunca mejor dicho) que la empresa Cementerios de Barcelona está aconsejando a los visitantes de dos de sus cementerios (Montjuïc y Poblenou) que se protejan con paraguas de las gaviotas porque son muy agresivas en aquellos lugares.
Las primeras informaciones sobre este tema fueron difundidas por betevé, el canal de televisión de titularidad pública que emite para el área metropolitana de Barcelona.
Las informaciones de betevé explicaban que las agresivas gaviotas “anidan en las azoteas de las sepulturas (seguramente los edificios de niños o panteones) y defecan o sobrevuelan por encima de los visitantes para ahuyentarlos y evitar que se acerquen a sus crías”.
Por ello, según la información, los responsables de Cementerios de Barcelona han recomendado “llevar un paraguas abierto durante la visita a los cementerios de Montjuïc y el Poblenou para resistir sus acometidas”.
Hay testimonios de afectados en la noticia: “El día 2 de mayo Carlos Patricio fue al cementerio de Montjuïc . Era el Día de la Madre y quería visitar el nicho de su madre muerta hace 11 años, para llevarle unas flores. La visita, sin embargo, fue corta y accidentada. La presencia de unas gaviotas le hizo sentirse amenazado y decidió marcharse”.
Carlos Patricio explicó a betevé que se encontró con una mujer que le recomendó llevar un paraguas para lidiar con estas situaciones. Incluso, aseguró, algunos de los operarios del cementerio le enseñaron los cascos de protección que suelen llevar y que tenían visiblemente abollados por las picaduras de los pájaros. Preocupado por esta experiencia, Patricio, que tiene también el padre enterrado en Montjuïc, escribió a Cementerios de Barcelona para exponer la problemática. En la respuesta, cuenta betevé que le confirmaron que “durante los meses de mayo y junio, las gaviotas anidan en las azoteas de algunos panteones de los cementerios de Montjuïc y Poblenou. Y, además, le aconsejaban que si es imprescindible visitar su sepultura en estos meses, fuese provisto de un paraguas abierto para que las gaviotas no se le acerquen”.
El canal betevé también da una explicación científica a la situación: “Los expertos atribuyen este comportamiento a que, en esta época, las aves anidan y crían e intentan proteger su descendencia. Es una manera de intentar defender su cría de una posible amenaza".
Según el investigador del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona, Joan Navarro, “ven los humanos como un posible depredador y como una fuente de peligro”. Por ello, Navarro cree que intentan evitar que nos aproximamos a los nidos, pero asegura “que el resto del año no hacen nada ", explica betevé.
 
Melilla contrató cetreros
 
El Gobierno de Melilla anunció ya en abril de 2017 que tenía que tomar medidas para luchar contra la acción de las gaviotas patiamarillas porque habían aumentado considerablemente su número en la ciudad, hasta en ocasiones atacar a personas de forma puntual. El consejero de Medio Ambiente y Coordinación General, Manuel Ángel Quevedo, anunció entonces un protocolo para actuar contra estas aves que "regresen a su hábitat", que son los acantilados de Melilla. Entonces se quería practicar la esterilización de huevos, la retirada de nidos y el uso de rapaces por cetreros para ahuyentarlos de las zonas que suponen un problema, como ocurre con el aeropuerto o el cementerio. La gaviota patiamarilla es grande y en su hábitat natural depreda sobre los pollos e incluso adultos de las otras especies de gaviotas que viven en su entorno, así como cualquier ave o animal que se ponga a su alcance.
El problema en Melilla con las gaviotas viene de más atrás, de noviembre de 2007. Aquel mes se tuvo que contratar los servicios de un grupo cetrero para que ahuyente con águilas a las palomas de los lugares que visitarán los Reyes de España, aunque no estaba previsto que uno de ellos fuera el cementerio, sí era uno de los espacios melilleros más afectados por la agresividad de las aves.
Ya entonces los cetreros avisaban de que la elevada población de gaviotas y palomas es un problema para la ciudad, pues pueden suponer un riesgo tanto para la seguridad de los ciudadanos como para el patrimonio urbano.
 
A Coruña y el pánico
 
Por otro lado, en A Coruña y según tituló una noticia La Voz de Galicia en junio de 2015, “las gaviotas atacan a las personas que acuden al cementerio de Santa Uxía de Ribeira”.
Como la información tiene su aquel, la reproducimos íntegra. La Voz de Galicia, edición de A Coruña el 18 de junio de 2015.
“En el camposanto de Ribeira (A Coruña) son los vivos los que no descansan en paz. Desde hace varias semanas “Los pájaros”, película emblemática del director británico Alfred Hitchcock, se convierte en realidad en el cementerio ribeirense. Varias gaviotas han anidado en el campanario de la capilla, además de conquistar a su vez varios nichos, y se muestran francamente agresivas con aquellas personas que se acercan a sus crías.
Los vecinos que acuden a visitar las sepulturas de sus seres queridos sienten pánico a la hora de pasar cerca de estos animales, ya que se abalanzan sobre aquellos que pasan cerca de los nidos. Mari López Argibay es una de las ribeirenses que acude asiduamente a la necrópolis. El martes visitó el lugar y asegura que “Los animales atacaban a la gente; dos señores tuvieron que escapar de allí. Están anidando en el campanario y es imposible pasar cerca”. Asegura que varias aves se lanzaban continuamente sobre los vecinos que merodeaban el lugar y que ni el propio enterrador se atreve a pasar cerca de ellas.
El lugar concreto donde han anidado estas aves hace que aquellas personas que visitan el cementerio no puedan moverse con facilidad, ya que los nidos se encuentran en medio de las dos escaleras que permiten subir al segundo nivel del camposanto.
Varias personas que se encontraban ayer en el lugar aseguraron que los animales, además de molestarlos durante todo momento, también destruyen los centros de flores que los ribeirenses colocan en los nichos”.
 
No se puede describir mejor.
 
Texto y foto: Jesús Pozo.