lunes, 17 de junio de 2024
Enalta
Revista Adiós

Córdoba

Cementerio de Doña Mencía

La obra escultórica “PUERTA DE LA MEMORIA”

Colocada en la Plaza de la Memoria del Cementerio Municipal “Santa Catalina” de Doña Mencía.

El Cementerio Municipal de Doña Mencía está configurado en dos espacios, el Cementerio Histórico, que en la Revista de la Asociación Provincial Cordobesa de Cronistas Oficiales “Crónica de Córdoba y sus Pueblos” aparece una cita de Antonio Gala que dice “Recuerdo cementerios en que me encantaría descansar el de Doña Mencía que, por Difuntos, parece un estadio en noche de partido, tantos miles de lamparillas le enciende la añoranza” y una zona nueva de ampliación donde se ubica el Tanatorio Municipal y la recién creada Plaza de la Memoria en la que se ha instalado la obra escultórica “Puerta de la Memoria”

Desde la vuelta a la Democracia, los distintos Equipos de Gobierno del Ayuntamiento de Doña Mencía, han mostrado un máximo interés en diseñar y construir un espacio de reconocimiento y memoria hacia las víctimas de la Guerra Civil represaliadas, vejadas, humilladas y torturadas por el franquismo.

Han sido numerosas las jornadas, ponencias, investigaciones y publicaciones las que se han llevado a cabo en Doña Mencía sobre Memoria Democrática, aunque sin embargo, no había ningún lugar de referencia en el municipio donde rendir homenaje y reconocimiento a las víctimas del franquismo.

Por consenso de los principales grupos políticos de la Corporación Municipal se decidió buscar un espacio referente para este fin, y en este sentido se concretó dedicar una plaza del Cementerio Municipal a este reconocimiento. Instalando un monumento escultórico que reivindique la recuperación de la Memoria Democrática. Para ello se contó con un artista local de reconocido prestigio el cual planteó el diseño de una escultura fabricada en acero corten.  

Consideraciones del Artista

Cuando se busca una forma que exprese algo complejo, como puede ser una futura escultura pública sobre la memoria democrática e histórica, es necesario ver muchas ideas e indagar en soluciones distintas: un proceso que podría no terminar nunca. Después de descartar otras posibles imágenes icónicas que simbolicen esta problemática, me decidí por la idea de la huella dactilar, como símbolo de la identidad en este caso del pueblo español y no sólo de un individuo concreto. A la manera de un camino sinuoso, de un laberinto lleno de quiebros (como es el destino de las personas) se trata de una forma donde las lineas se arremolinan hacia dentro como un torbellino. Y por otra parte, esta huella identitaria se muestra fisurada, resquebrajada casi por la mitad, como si estuviera surcada por una profunda cicatriz, que amenaza en fragmentarla en dos mitades (el mito de las dos Españas), pero con una parte central no desprendida y todavía conexionada, capaz aún de sostener físicamente el conjunto. Es por ello que en sus distintas versiones, este es el motivo que se repite adoptando las soluciones formales que ahora se muestran, unas más esenciales, otras más estéticas, otra más misteriosas y ocultas. Todas pretenden ser un lugar de encuentro, vivible desde múltiples puntos de vista como escultura de “bulto redondo” o exenta, aunque también hayan unas direcciones predominantes que es preciso componer en armonía con el espacio real de la plaza.

He intentado que no sea propuesta parcial, maniquea, sectaria, partidista de un solo bando, sino con la idea más bien de exponer la problemática en su conjunto, en su complejidad, con la intención de dignificar a las víctimas, de mostrar las heridas como requisito de toda reconciliación. El pacto de silencio que se llevó a cabo durante la Transición, y el olvido casi obligado de las personas que lucharon por la democracia española, constituye una etapa que es necesario superar arrojando luz sobre la ignorancia premeditada y el desconocimiento sobrevenido, testimoniando ante la sociedad los dramáticos acontecimientos que desembocaron en la contienda y posterior represión.

Todo ello con el fin de poner de relieve la memoria como antídoto frente al olvido, desde una perspectiva de reconciliación entre las partes, evitar las tesis negacionistas y dignificar a las víctimas. Para las personas que dieron su vida por la democracia, el olvido significa metafóricamente una segunda muerte, es por ello les debemos este monumento a su memoria.

 

Descripción de la obra escultórica “Puerta de la Memoria”

Se trata de una escultura de estilo minimalista en su concepción, dada su extrema sencillez y austeridad formal, que reduce las formas esencialmente a un rectángulo de 3000 x 2300 mm. Presenta con un pliegue en su parte izquierda, que separa una porción de material para abrir el hueco simbólico de una puerta trapezoidal. Materializada en acero Corten de 40 mm de espesor. Su concepto de simplicidad en la forma, se ve compensado en la parte derecha con un intrincado calado de todo el espesor del material, ejecutado con la técnica del corte al agua, que da una total perfección de líneas en el acabado. La compleja linealidad del corte describe una huella dactilar espiral, con numerosos puntos de sujeción, que da la sensación de estar fisurada, excepto en la parte central que presenta forma de laberinto.

La terminación del conjunto es una pátina oxidada, propia del acero Corten, que crea una película impermeable al agua e impide que la corrosión del acero prosiga hacia el interior de la pieza con lo que no es necesaria ningún tipo de protección posterior.

 

 

 

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