domingo, 03 de julio de 2022
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Revista Adiós

Ginés García Agüera


Periodista especializado en cine. Colaborador de "Adiós Cultural" desde el número 1.

CINE | Los restos de San Valentín, en un osario de Leganés

26 de marzo de 2021

El cineasta Serrano Cueto, recupera del olvido la figura del actor Jorge Rigaud

Los restos de San Valentín, en un osario de Leganés

“Osario norte, los últimos días de San Valentín”, es el título de un largometraje documental, ahora en fase de preproducción, que va a rodar el cineasta gaditano José Manuel Serrano Cueto, sobre la figura del actor Jorge Rigaud, uno de esos cómicos olvidados, a pesar de las más de doscientas películas en las que participó durante su larga carrera en Francia, Argentina, Hollywood, Italia y España, que murió en extrañas circunstancias en el invierno de 1984, y cuyos restos probablemente reposen en un osario del cementerio de San Salvador, de Leganés. El trabajo de Serrano Cueto, que va a contar con la participación del grandísimo actor Pedro Casablanc, va a seguir los pasos de Jorge Rigaud durante los últimos días de su vida: fue atropellado por una motocicleta en la Gran Vía de Madrid, después sufrió un desmayo en la calle Doctor Esquerdo. Ingresado en el Hospital Provincial de Madrid, fue dado de alta contra su voluntad y alojado en un geriátrico privado de Leganés, en cuya ciudad residía. Murió horas después. Solo. Desamparado. Fue trasladado al cementerio del municipio madrileño, en donde, se supone, sus restos reposan en desolador anonimato.
 
Jorge Rigaud, será recordado sobre todas las cosas, por su intervención en dos películas que ya forman parte del imaginario colectivo de este país: “El día de los enamorados” (1959) y “Vuelve San Valentín” (1962), ambas dirigidas por Fernando Palacios, en las que nuestro actor daba vida en la tierra al mismísimo San Valentín. Su figura inolvidable, elegante, con bombín y paraguas oscuros, descendía de los cielos de Madrid, para deshacer entuertos amorosos y hacer triunfar el corazón a personajes que pululaban por aquellas calles luminosas de Preciados, Gran Vía y Plaza de Callao. Era un tipo alto, con la atractiva madurez de un cincuentón en buena forma, dueño de una mirada azul y luminosa. Un San Valentín entrañable e irrepetible, que terminó en un osario, olvidado por todos. Como tantos cómicos que, después de dejarse la piel, después de acompañarnos tantas veces haciéndonos reír, llorar o emocionarnos, se pasan a ese cementerio de los cómicos olvidados, muchos de ellos enfermos, arruinados, tristes, solitarios, que terminan en la cuneta del desamparo más atroz.
 
Rescatar de ese olvido al que será siempre nuestro San Valentín, rescatar la figura de Jorge Rigaud de la mano de Serrano Cueto y Pedro Casablanc, será, estoy seguro, motivo de vindicación de un oficio, el de las cómicas y los cómicos de tantas horas de cine, teatro y televisión, de tanto serrín en las venas, de tanto amor a un oficio impagable. Ellas y ellos, merecen una carta de dignidad que a veces se les niega. Con el olvido, o abandonando sus restos en un osario común.
 
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https://www.youtube.com/watch?v=1NilM5gDKtc