domingo, 14 de abril de 2024
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Revista Adiós

Ginés García Agüera


Periodista especializado en cine. Colaborador de "Adiós Cultural" desde el número 1.

CINE | Juan Marsé y el cuerpo de Marilyn Monroe

21 de julio de 2020

Juan Marsé y el cuerpo de Marilyn Monroe

El grandísimo escritor catalán Juan Marsé nos abandonó hace unos días a la edad de ochenta y siete años. Por cierto, murió el pasado dieciocho de julio, maldita la gracia que le habrá hecho la fechita. Desaparece uno de los más relevantes novelistas del siglo XX y parte de éste que vivimos entre pandemias y mascarillas de algodón. Los que lo trataron en vida, hoy hablan de él describiendo a un tipo humilde, entregado a su trabajo y poco dado a aconteceres sociales y galardones, aunque este narrador singular disfrutó de todos ellos en vida: premios Planeta, Biblioteca Breve, Nacional de Narrativa, de la Crítica, Ciudad de Barcelona, el Miguel de Cervantes, y un larguísimo etcétera, que se enriquece con miles de lectores fieles a su mundo y su profundo trabajo de creación literaria.
 
Sus novelas suelen marcar a fuego a su legión de adeptos. Recordar el disfrute de obras como “Últimas tardes con Teresa”, “Si te dicen que caí”, “Rabos de lagartija” o “La oscura historia de la prima Montse”, es sumergirse en un mundo que te atrapa, te apasiona, de engancha y te hace enamorarte de una prosa excepcional, maestra. Era único ese Marsé que nos inundaba de barrios, sabores y olores, de gentes aturdidas por su clase social, de determinación y frustraciones, de vida y personajes de carne y hueso, de infancia perdida, de memoria. De verdad.
 
Y su obra era, no podía ser menos, profundamente cinematográfica. El propio Marsé era un cinéfilo confeso, que dedicó gran parte de su creación al cine con publicaciones maravillosas como “La gran desilusión”, “Un paseo por las estrellas” o “Momentos inolvidables del cine”. Además, su obra literaria ha sido llevada a la pantalla en muchas ocasiones, con mayor o menor fortuna, y ahí quedan películas como “El amante bilingüe”, “Si te dicen que caí”, “La muchacha de las bragas de oro” y “Canciones de amor en Lolita’s Club”, cuatro adaptaciones realizadas por Vicente Aranda, además de las cintas “Últimas tardes con Teresa”, dirigida por Gonzalo Herralde, “La oscura historia de la prima Montse”, de Jordi Cadena, y “La dama de Shanghai”, cuyo guion llegó a escribir Víctor Erice y que finalmente adaptó Fernando Trueba. Y hasta fue un personaje, él mismo, en la película “El cónsul de Sodoma”, de Sigfrid Monleón. Marsé fue interpretado por el maravilloso actor Alex Brendemühl.
 
Y luego estaba el Marsé socarrón, divertido, entrañable, que se había enamorado de estrellas a las que disfrutaba en los cines de barrio de su Barcelona como niño de posguerra y sensaciones de deseo y ensoñación. Su amor a la belleza de Rita Haywort, Ava Gardner, Gene Tierney, Lauren Bacall y otras diosas del olimpo estelar a las que miraba con entusiasmo en su niñez y juventud, la dejó patentes en sus textos.
 
Y hay una anécdota jugosa que no me resisto a referir. En 2002, el dramaturgo estadounidense Arthur Miller, recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras. Juan Marsé no quiso perderse la entrega del galardón al autor de “Muerte de un viajante”, y acudió al acontecimiento que iba a celebrarse en Oviedo, y no precisamente por su admiración al escritor americano, que también. Confesó que al saludar a Arthur Miller cuando fueron presentados, sintió una profunda delectación al comprobar que había estrechado la mano que, en su día, había acariciado el cuerpo de Marilyn Monroe.

Foto: archivo Efe.