miércoles, 21 de febrero de 2024
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Revista Adiós

Mirra y áloe

27 de diciembre de 2018

Mirra y áloe

Escrito por Javier del Hoyo

"También llegó Nicodemo [...] llevando un compuesto de mirra y áloe, unas cien libras. Así que tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los perfumes, según la costumbre que tienen los judíos de sepultar” (Jn 19, 39-40).
Así es como san Juan nos detalla en su evangelio cómo prepararon el cuerpo ya muerto de Jesucristo antes de introducirlo en el sepulcro, especificando con qué sustancias lo trataron, y qué cantidad utilizaron (cien libras equivale a 32,6 kilos). La operación debió ser rápida e incluso apresurada, porque se hacía de noche y comenzaba la Pascua, fiesta en que ningún judío podía entrar en contacto con un cadáver porque incurría en impureza legal. En el relato análogo del descendimiento y sepultura de Jesús, los otros tres evangelistas no concretan tanto, diciendo simplemente: “María la Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a embalsamarlo” (Mc 16, 1); “las mujeres que lo habían seguido [...] prepararon perfumes y ungüentos” (Lc 23,55-56).

El pasaje de Juan es interesante porque nos habla de qué productos utilizaban los judíos para tratar y/o embalsamar los cuerpos muertos. El verbo ‘preparar’ que utiliza Lucas parece apoyar la idea de ‘compuesto’ que indica Juan.
 
 La mirra
Es una resina olorosa que la extraían de cierta clase de terebintos, que es la mejor según indica el Cantar de los Cantares (1,13; 5,13), o la obtenían haciendo incisiones en las ramas. Mezclada con aceite de oliva, daba lugar a un preciado aceite aromático que se utilizaba para perfumar al esposo (Cant 1,13), a la esposa (Cant 5,5), la cama (Prov 7,17), pero también para tratar los cadáveres. Este uso funerario de la palabra mirra es el que ha provocado en español dos palabras tan castizas como ‘esmirriado’ y ‘desmirriado’, que se aplican a aquellas personas delgadas, macilentas, raquíticas, es decir, las que tienen un aspecto casi cadavérico.
 
El áloe
Por su parte, es un jugo amargo que se extrae de varias plantas liliáceas de nombre áloe, de hojas largas y carnosas, y que era usado para perfumar vestidos, ropas de cama y también  para los sudarios con un  sentido funerario.