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lunes, 12 de enero de 2015

Una de cada ocho muertes en el mundo está relacionada con la exposición a ambientes contaminados

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La contaminación por micropartículas como las generadas por la circulación o las calderas de calefacción tiene efectos sobre la mortalidad a corto plazo, de forma que un aumento provoca un alza del número de decesos en los días posteriores.
Así lo asegura un estudio realizado por el Instituto de Vigilancia Sanitaria de Francia (InVS) y que se puede consultar en internet. La investigación realizada con los datos de 17 ciudades francesas de más de cien mil habitantes demuestró que la elevación de la concentración de micropartículas PM10 en 10 microgramos por metro cúbico eleva la mortalidad en un 0,51 % en los cinco días siguientes. Concreta, además, que los decesos subían un 1,75 % entre los mayores de 75 años.
Las micropartículas penetran con facilidad por las vías respiratorias y agravan el riesgo de desarrollar enfermedades como el asma, el cáncer de pulmón, pero también diversas complicaciones cardiovasculares.
Precísamente, el pasado mes de noviembre, durante I Encuentro Global de Pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) celebrado en Madrid, los médicos especializados en patologías respiratorias advertían nuevamente de que la (EPOC) se convertirá en breve en la tercera causa de muerte en el mundo y por ello pidieron dar la mayor visibilidad en las políticas socio-sanitarias.
La EPOC es la cuarta causa de muerte en España, según explicó en esa misma reunión Paloma Casado, subdirectora general de Calidad y Cohesión del Ministerio de Sanidad, y de ahí la elevada carga asistencial que supone, por su carácter crónico y lo mucho que afecta a la calidad de vida de los pacientes.
Otro informe conocido el pasado mes de noviembre, avalado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, ya aseguraba que la población urbana europea respira aire contaminado y más del 95 % de los residentes en las ciudades está expuesto a niveles de determinadas partículas considerados insanos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Decía, además, que las partículas en suspensión, sobre todo las más finas, son el principal agente contaminante y la exposición prolongada a éstas fue responsable de la mayor parte de las muertes prematuras por contaminación del aire en 2011, que la AEMA estima en 400.000.
El director ejecutivo de la agencia, Hans Bruyninckx, dijo el día 19 de noviembre, día de su presentación, que “La contaminación del aire es alta en Europa. Y eso provoca costes elevados para nuestros ecosistemas, nuestra economía, la productividad de la fuerza de trabajo y, aún más grave, la salud general de los europeos".
En el informe difundido por la Agencia Europea de Medio Ambiente se confirma que la mayoría de los contaminantes atmosféricos han disminuido su presencia ligeramente en la última década, aunque algunos, como el dióxido de nitrógeno, en menor medida de lo esperado, debido entre otras cosas a que los vehículos son una fuente importante de emisión de este compuesto. La concentración de benzopireno registró, por el contrario, un aumento del 20 por ciento entre 2003 y 2012 al incrementarse también el uso de hornos de leña y de calefacción por biomasa.
El informe destaca que los episodios de contaminación de corta duración pueden ser también muy peligrosos, recordando el caso de París a principios de este año.
 
El aire en España
 
Uno de cada tres españoles respira aire que incumple los estándares legales vigentes en la legislación sobre los contaminantes atmosféricos más nocivos para la salud: las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2), el dióxido de azufre (SO2) y el ozono troposférico (O3), según un informe hecho público el pasado mes de octubre por Ecologistas en Acción, realizado con los datos de 2013 de las diferentes administraciones autonómicas y locales.
Otro informe de la Dirección General de Medio Ambiente de la Unión Europea califica el tema en España de ‘grave’ y asegura que la mala calidad del aire causa más de 20.000 muertes prematuras al año en España, doce veces más que los accidentes de tráfico.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificó la contaminación atmosférica como cancerígeno de nivel 1 en 2013. En esa línea, las cifras arrojadas por las estaciones de medición de todo el país muestran que el 35,6 % de los españoles respiran aire que no cumple los límites legales obligatorios de la legislación europea y española.
Teniendo en cuenta las recomendaciones de la OMS, que son mucho más estrictas que la citada regulación, el 95,2 % de la población española, 44,85 millones de personas, aspiran aire con niveles de contaminación negativos para su salud.
El origen del mal estado del aire hay que buscarlo fundamentalmente en el tráfico rodado y en las calefacciones, en el caso de las grandes ciudades.
Otro estudio más, éste del Observatorio de la Sostenibilidad, también afirma que la contaminación atmosférica daña la economía y el coste asociado a ella supone entre un 1,7 y un 4,7 del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que los cambios en el modelo de producción y transporte para combatirla implicarían beneficios entre 1,4 y 4,5 veces superiores a los costes.
Entre los cambios que propone ese estudio está: “reducir el tráfico motorizado en las ciudades, disminuyendo la necesidad de movilidad con un urbanismo de proximidad y potenciando el transporte público, en especial el eléctrico, así como el uso de medios no motorizados como la bicicleta o el tránsito peatonal”.
 
Contaminación ambiental
 
Más de 7 millones de personas mueren anualmente en el mundo a causa de la contaminación ambiental ya sea fuera o dentro del hogar, lo que convierte a la polución en el principal riesgo medioambiental para la salud.
Así lo denunció el pasado mes de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando presentó las últimas estadísticas sobre contaminación. En aquel informe se demostró que una de cada ocho muertes en el mundo están relacionadas con la exposición a ambientes contaminados.
María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, presentó las últimas cifras que surgían de las estadísticas de mortalidad mundial en 2012, y antes de estas, los últimos datos con los que contaba la agencia sanitaria de Naciones Unidas, que databan de 2008, indicaban una cifra de fallecimientos relacionados con la contaminación ambiental de 3,5 millones, exactamente la mitad de los revelados ahora. Neira especificó, sin embargo, que no debe entenderse que en seis años los casos se han duplicado, sino que nueva metodología y nueva tecnología han permitido hacer una radiografía más precisa de la situación.
De los 7 millones de decesos, 3,7 tienen por causa la contaminación ambiental externa, y 4,3 se deben a la polución interna de los hogares, causada mayoritariamente por la combustión para cocinar con madera, carbón o biomasa. Dado que muchas personas están expuestas tanto a la polución interior como exterior, las estimaciones de fallecimientos no pueden sumarse, y el total estimado de muertes por contaminación se redondea en 7 millones.
Los estudios han revelado que el ochenta por ciento de las enfermedades causadas por la contaminación ambiental exterior son dolencias cardiovasculares: un cuarenta por ciento son ataques al corazón y otro cuarenta por ciento son ataques cerebrales.
El restante 20 por ciento de las enfermedades causadas por la contaminación externa lo conforman: las afecciones pulmonares crónicas (11%); el cáncer de pulmón (6%); y las infecciones respiratorias agudas en niños (3%). Con respecto a la polución en los hogares, las principales dolencias que causa son: los ataques cerebrales (34%); los ataques al corazón (26%); afecciones pulmonares crónicas (22%); infecciones respiratorias agudas en niños (12%); y el cáncer de pulmón (6%).
En aquella reunión, Carlos Dora, coordinador de Salud Pública de la OMS, explicó que "La polución excesiva es a menudo causa de políticas públicas insostenibles en sectores del transporte, la energía, la industria y la gestión de residuos. En muchos casos, estrategias más sanas también serán más económicas a largo plazo gracias al ahorro en gastos de salud y en la mejora del medio ambiente".
 
Más pobreza más muertes
 
De los 3,7 millones de muertes causadas por la contaminación ambiental externa, el 88 por ciento de los fallecimientos tienen lugar en países de ingresos medios o bajos, que representan el 82 por ciento de la población mundial. Las regiones del Pacífico Occidental y de Sudeste Asiático son las que más casos padecen, con 1,67 millones de muertes y 936.000 fallecimientos respectivamente. Otros 236.000 decesos ocurrieron en el Mediterráneo Oriental; 200.000 en Europa; 176.000 en África; y 58.000 en las Américas. El resto de muertes tuvieron lugar en países ricos de Europa (280.000); Américas (94.000), Pacífico Occidental (67.000), y Mediterráneo Oriental (14.000).
Con respecto a la polución interna de los hogares, la casi totalidad de los fallecimientos tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medios, y sólo 20.000 en naciones ricas. Las regiones del Sudeste Asiático y del Pacífico Occidental fueron las que más muertes contabilizaron, 1,69 y 1,62 millones respectivamente. Otros 600.000 decesos ocurrieron en África; 200.000 en el Mediterráneo Oriental; 99.000 en Europa; y 81.000 en las Américas.

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