El panteón de la Casa de Alba en Loeches (Madrid) y el cementerio de San Fernando se quedan sin la duquesa

Publicado: jueves, 20 de noviembre de 2014

En el año 2009, la propia Cayetana declaró a “Diario de Sevilla” que llevaba años organizando su entierro y la ubicación de su panteón: “Una tiene que ir preparando ciertas cosas, porque, por lógica, no le quedan muchos años en este mundo”.
Al parecer, por expreso deseo de la familia, el entierro de la duquesa de Alba será mañana en la capilla de la Hermandad de los Gitanos de Sevilla. Sin embargo, en una entrevista  el 11 de noviembre de 2009 Cayetana de Alba manifestó su deseo de ser enterrada en el cementerio de San Fernando de Sevilla entre figuras del toreo, del cante y del baile.

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El panteón del Ducado de Alba está en Loeches (Madrid), lugar oficial de enterramiento de duques, duquesas y consortes desde mediados del siglo XIX. En la iglesia de la Inmaculada Concepción hay una gran capilla con hileras de sarcófagos que da un aire al Panteón de Reyes de El Escorial. Sabido es que el Ducado de Alba ha acumulado a lo largo de los siglos más títulos, más propiedades y más efectivo que la Casa Real, y por eso decidieron que si los reyes tenían Panteón en El Escorial, los de la Casa de Alba no iban a ser menos. Se eligió Loeches porque allí estaba sepultado el conde-duque de Olivares, el valido de Felipe IV, precisamente en el convento dominico que fundó.
Pasado el tiempo, una descendiente del conde-duque acabó casándose con uno de los duques de Alba, razón por la que, desde entonces, los de Alba son también condes-duques de Olivares. Ya metidos en el siglo XIX, cuando la Casa de Alba entroncó con el Ducado de Berwick, muy ingleses ellos, y puesto que ya había algunos antepasados enterrados se decidió construir allí mismo, en la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Loeches, un panteón que nada tuviera que envidiar al de la realeza. Allí descansan once miembros de la Casa de Alba, incluidos los dos maridos de la duquesa Cayetana, Luis Martínez de Irujo y Artacoz (fallecido en 1972) y Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate (fallecido en 2001). Pensarían los esposos que tarde o temprano su viuda iría a reunirse con ellos, pero la duquesa se ha salido por la tangente y decidió quedarse en Sevilla.
En el año 2009, la propia Cayetana declaró a “Diario de Sevilla” que llevaba años organizando su entierro y la ubicación de su panteón: “Una tiene que ir preparando ciertas cosas, porque, por lógica, no le quedan muchos años en este mundo”.
Pero tampoco será como ella misma dijo que quería su entierro. Al parecer, por expreso deseo de la familia, el entierro de la duquesa de Alba que será mañana, se realizará en la capilla de la Hermandad de los Gitanos de Sevilla. Además, el ayuntamiento ha decretado un día de luto por su muerte.  
Este es el texto íntegro que publicó el diario sevillano el 11 de noviembre de 2009 en el que Cayetana de Alba manifestó su deseo de ser enterrada en el cementerio de San Fernando de Sevilla entre figuras del toreo, del cante y del baile.
 
Cayetana de Alba: “Quiero que me entierren en Sevilla”
 
“Mi deseo es enterrarme en Sevilla, quedarme para siempre en esta tierra de la que estoy enamorada y por la que tantas cosas he hecho, muchas de las cuales no tengo ni por qué explicarlas”. Cayetana de Alba (Madrid, 1924) confirmó ayer a “Diario de Sevilla” que en los últimos años ha realizado todas las gestiones necesarias para que su deseo se haga realidad. “Una tiene que ir preparando ciertas cosas, porque por lógica no le quedan muchos años en este mundo”. La duquesa de Alba se ha preocupado en obtener la propiedad de un panteón en la zona principal del camposanto sevillano, donde descansan los restos mortales de las principales figuras del toreo, del cante, del baile y de otras disciplinas artísticas.
En concreto, la dirección del cementerio facilitó a la duquesa un panteón situado justo al lado donde reposan los restos de José Torres Garzón Pepe Pinto, Pastora Pavón La Niña de los Peines y Tomás Pavón. Al lado del panteón de esta familia de cantaores se encuentra el del matador de toros Juan Belmonte. Y justo enfrente del adquirido por la duquesa se ubica el mausoleo de otro célebre diestro: Manolo González.
La Duquesa encargó en su momento la preparación y dirección artística de su panteón al escultor Luis Álvarez Duarte (Sevilla, 1950), el referente más sólido de la imaginería andaluza contemporánea. Álvarez Duarte ha preparado un altorrelieve en bronce patinado en el que se refleja una alegoría de Sevilla, de tal forma que las grandes pasiones de la duquesa queden inmortalizadas. El escultor ha llevado siempre con la máxima discreción todo lo relacionado con este encargo, para el cual tuvo que trabajar en el mismo camposanto durante varias jornadas y en compañía de especialistas en el mármol. La obra ya concluida se encuentra custodiada en el Palacio de las Dueñas. La propia duquesa comentó ayer a este periódico su decisión de encomendar a Álvarez Duarte la ejecución de este trabajo.
Quienes bien la conocen aseguran que la actual exposición en el Museo de Bellas Artes, denominada Casa de Alba, ha sido otro gran gesto de la aristócrata para seguir demostrando su amor por la ciudad de Sevilla. El propio museo explica que la exposición ha sido posible “gracias a la generosidad de la duquesa de Alba” y ha supuesto “sin duda, uno de los acontecimientos culturales de los últimos años en Sevilla”.
Prueba de la relación de la duquesa con la capital andaluza son su residencia en el Palacio de las Dueñas, que prefiere habitualmente al Palacio de Liria en Madrid; su participación en innumerables proyectos y causas asistenciales, su especial vinculación con hermandades como Los Gitanos y Montesión, y su frecuente asistencia a la plaza de toros de la Real Maestranza. El Pleno del Ayuntamiento le concedió el 30 de mayo de 2005 la Medalla de Oro de la ciudad por ser una sevillana “de corazón y de vocación”.
La duquesa restó ayer importancia al hecho de interrumpir la tradición de un siglo de la Casa Ducal de Alba de practicar los enterramientos en el panteón familiar del convento de la Inmaculada Concepción de Loeches.
La duquesa de Alba nunca ha disimulado la “tristeza” que le inspira el panteón de la Casa Ducal de Alba en el convento de la Inmaculada Concepción de Loeches (Madrid), fundado en 1909, donde los últimos enterramientos efectuados fueron los de sus dos maridos: Luis Martínez de Irujo y Artacoz (1972) y Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate (2001), ambos duques consortes de Alba de Tormes. Para acentuar el carácter sevillano del panteón comprado por la duquesa en el cementerio de San Fernando, el escultor Álvarez Duarte ha preparado un altorrelieve en bronce que se colocará en la cabecera. Además, delimitan el panteón –como ya puede apreciarse– cuatro columnas unidas por cadenas que están inspiradas en las de la Catedral de Sevilla. El currículum de Álvarez Duarte se compone principalmente de destacadas tallas en madera de carácter religioso que se encuentra repartida por toda Andalucía, diferentes ciudades de España y América (Nueva York, Buenos Aires, Antioquía, etcétera). Suyos son, por ejemplo, los recientes monumentos a Pastora Imperio (en la calle Velázquez) y Manolo Vázquez (frente a la plaza de toros de la Real Maestranza).


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