El alcalde de Venecia prometió a su viuda,Fiora Gandolfi,un estupendo enterramiento en la isla de San Michele, destinada a cementerio, y cumplió su palabra al alquilar para Helenio Herrera un coqueto rincón a la iglesia protestante, gestora de ese espacio del cementerio. Su viuda, mientras, hizo todos los preparativos: encargó una lápida y una Copa de Europa futbolera en piedra como homenaje a su marido. " /> 

La rocambolesca historia de cómo llegó la Copa de Europa a la tumba veneciana de Helenio Herrera

Publicado: viernes, 23 de mayo de 2014


El alcalde de Venecia prometió a su viuda,Fiora Gandolfi,un estupendo enterramiento en la isla de San Michele, destinada a cementerio, y cumplió su palabra al alquilar para Helenio Herrera un coqueto rincón a la iglesia protestante, gestora de ese espacio del cementerio. Su viuda, mientras, hizo todos los preparativos: encargó una lápida y una Copa de Europa futbolera en piedra como homenaje a su marido.

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Nieves Concostrina
 
Le apodaron El Mago, entrenó al Valladolid, al Atlético de Madrid, al Málaga, al Dépor, al Sevilla, al Barcelona, al Inter de Milán y a la Roma. Se instaló los últimos años de su vida en Venecia, como funcionario de la FIFA, y allí se llevó por delante a Helenio Herrera un ataque al corazón en 1997.
El alcalde de Venecia prometió a su viuda,Fiora Gandolfi,un estupendo enterramiento en la isla de San Michele, destinada a cementerio, y cumplió su palabra al alquilar para Helenio Herrera un coqueto rincón a la iglesia protestante, gestora de ese espacio del cementerio. Su viuda, mientras, hizo todos los preparativos: encargó una lápida y una Copa de Europa futbolera en piedra como homenaje a su marido.
Cuando estaba todo listo para ser colocado en el espacio apalabrado, un representante de la iglesia protestante dijo que aquello era un cementerio, no un estadio de fútbol, y que se llevaran los restos a un nicho de quinta altura del lugar más escondido del cementerio. A las malas formas hubo que añadir que en el frontal del nicho escribieron Helenio Herrera a mano, sin las haches y con tiza azul. Él, a quien medio mundo conocía como “Hache Hache”, aguantó un tiempo en la tumba con faltas de ortografía hasta que mucho después alguien reparó en el error, borró la barrabasada y escribió, de nuevo con tiza azul, “H.H.”.
El alcalde de Venecia había cambiado y el nuevo regidor no hizo presión para que la iglesia cumpliera su palabra. El portavoz protestante dijo que Helenio Herrera no podía ser enterrado allí porque el espacio estaba reservado a los evangélicos. Una excusa falsa, porque en esa zona hay gentes enterradas de varias, o ninguna, confesiones religiosas. A partir de aquí comenzó la batalla de Fiora Gandolfi: escribió a la RAI, distribuyó la historia todo lo que pudo por Italia, recogió firmas entre primeras personalidades y figuras del fútbol…. Y escribió a la reina de Inglaterra.
Tiró de ella porque los reyes de Inglaterra son también los jefes de la iglesia anglicana, protestantes, y si la reina, cabeza de una de las iglesias protestantes decía algo a favor de Helenio Herrera, sería tenido en cuenta. Y así fue. Fiora Gandolfi le explicó a la reina todos los problemas burocráticos, el rechazo a su marido por no ser cristiano la tontería de la Copa de Europa, e Isabel II, escribió al alcalde de Venecia dando su beneplácito para que Helenio Herrera fuera enterrado en esa zona protestante y autorizando a que se instalaran los aparejos deportivos. El alcalde, como responsable máximo del cementerio, comunicó a los gestores de la zona protestante todo lo que le había dicho la reina de Inglaterra y entonces sí, Helenio Herrera fue trasladado en 2005 a una bonita tumba donde descansan sus cenizas presididas por una Copa de Europa y con una inscripción donde están todos los clubes en los que jugó y todos a los que entrenó. En el cementerio San Michele de Venecia aparecen escritos los nombres del Valladolid, del Sevilla, Coruña (no pusieron Dépor), Atlético de Madrid y Barcelona Fútbol Club. Y un detallito más que demuestra lo coqueto que era Helenio Herrera. Mintió con su edad. Se supone que se murió con 81 años, pero cuando su mujer fue a hacer todo el papeleo funerario se encontró con que tenía 86. Nació en 1910, no en 1916 como él decía. En la lápida, sin embargo, su viuda respetó la coquetería y reflejó la fecha inventada, 1916.


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