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Un relicario de oro con el corazón de Ana de Bretaña vuelve al Castillo de Blois 500 años después para una exposición sobre sus funerales

Publicado: miércoles, 19 de marzo de 2014


La vida y la muerte de la reina, mujer de Luis XII de Francia, en una exposición hasta el día 6 de abril.

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El Castillo Real de Blois, en el centro de Francia, acoge, con motivo del 500 aniversario de la muerte de Ana de Bretaña (1488-1514), una exposición sobre la monarca que incluye el relicario de oro en el que esta se hizo guardar su corazón.
La exposición, que podrá visitarse hasta el 6 de abril, propone asimismo un recorrido por la historia de los funerales reales, influidos durante un siglo por los fastos, que se alargaron más de 40 días y con los que se despidió a la joven reina, fallecida a los 37 años.
"Los funerales constituyeron un hecho memorable para la sociedad francesa. Hasta entonces nunca se había visto un despliegue de pompa y honores como este", explicó a Efe el director adjunto del castillo-museo y comisario de la muestra, Pierre-Gilles Giraul. "Es la primera vez en 500 años que el corazón de oro viene a Blois, y la cuarta en todo ese tiempo que la joya sale del Museo de Historia de Nantes, al que pertenece", abundó el director.
Giraul, que atendió a los medios minutos después de que dos operarios extrajesen el relicario de una caja de madera y lo colgasen de la vitrina que preside la muestra, destacó el carácter "excepcional" de la joya, "el único testimonio material" que queda de aquellas ceremonias.
Creado a partir de oro macizo, el joyero tiene grabada una inscripción en esmalte verde y rojo y está tocado por una corona de nueve puntas del mismo material, apuntó el comisario, que se refirió al objeto como un "símbolo magnífico" que refleja "a la perfección" el destino de la reina. Emplazada en el castillo en el que Ana de Bretaña pasó los últimos 15 años de su vida, la muestra arranca en la sala "donde a la monarca le gustaba retirarse" y se pierde por las distintas cámaras de la fortaleza, levantada en el Valle del Loira durante el siglo XII.
Un conjunto de pinturas y manuscritos que recrean hechos y personajes extraídos de la crónica escrita durante las exequias por el mensajero de la reina, Pierre Choque, conforman el hilo conductor del itinerario.
El relato de Choque, "Trépas de l'hermine regrettée", "es una radiografía social de aquel entonces, que nos ha servido, en parte, para estructurar y organizar la muestra", apuntó el director. Cuadros, libros, tapices y varias esculturas jalonan la exposición, titulada "Le coeur d'une reine. Les funérailles d'Anne de Bretagne", que incluye, asimismo, una serie de paneles interactivos e ilustrativos. "La idea es arrojar algo de luz no solo sobre la vida de Ana, sino también sobre un periodo clave de la historia, aquel que va del siglo XV al XVI; es decir, de la Edad Media al Renacimiento", subrayó Giraul.
El director del museo destacó, asimismo, la "importancia" de poder representar en el castillo de Blois, símbolo de la realeza francesa en el que convergen varios estilos arquitectónicos, gótico, clásico y renacentista, "la vida y muerte" de la reina. Según Giraul, la muestra existe "gracias" al abatimiento que se apoderó de Luis XII tras el fallecimiento de su esposa, a la que quiso homenajear "con unos funerales majestuosos, como no se habían celebrado antes en honor a ninguna reina". "El cuerpo de Ana de Bretaña fue velado aquí, en el castillo de Blois, desde donde poco tiempo después partió una procesión con el cadáver en dirección a París", explicó. Allí "se recibió a la difunta con una procesión encabezada por la autoridades de la ciudad", que terminó en la catedral Notre Dame, donde se ofició una misa.
Días después, "el cuerpo de la reina fue transportado a la basílica de Saint Denis, necrópolis de reyes y reinas franceses, y fue inhumada como manda la tradición". La monarca quiso que su corazón fuese separado del resto del cuerpo ("práctica entonces común entre los nobles") y enterrado en un joyero de oro en la tumba donde descansaban sus padres, en Nantes, donde ha permanecido hasta hoy.
El director del museo se refirió al monarca como una “mujer única”, “reina de Francia en dos ocasiones, símbolo de la paz y de la unión, y primera soberana del Renacimiento”".
 
Jorge Martínez (Efe)


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