La funeraria puertorriqueña Marín organiza el velatorio de un boxeador con el fallecido de pie y en el rincón de un ring

Publicado: sábado, 01 de febrero de 2014

El velatorio y entierro de un boxeador profesional puertorriqueño que fue asesinado el domingo 26 de enero en Santurce (Puerto Rico) acaparó gran atención durante el jueves y viernes siguientes tras ser velado de pie, colocado en el rincón de un ring y con actitud de estar listo para enfrentarse a un rival en combate, en el centro comunal del residencial Manuel A. Pérez.

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El velatorio y entierro de un boxeador profesional puertorriqueño que fue asesinado el domingo 26 de enero en Santurce (Puerto Rico) acaparó gran atención durante el jueves y viernes siguientes tras ser velado de pie, colocado en el rincón de un ring y con actitud de estar listo para enfrentarse a un rival en combate, en el centro comunal del residencial Manuel A. Pérez.
Christopher Rivera Amaro, conocido en la Isla como Perrito Rivera, fue asesinado a tiros sin que por el momento la Policía haya dado a conocer más detalles del crimen, informa el diario "El Nuevo Día"". El boxeador, que tuvo marca como profesional de cinco victorias, 15 derrotas y un empate, fue expuesto desde la noche del jueves 30 de enero dentro de un cuadrilátero en el centro comunal del residencial, a donde acudieron cientos de personas que incluían, familiares, conocidos y curiosos que querían ver su cuerpo. Sobre la lona del ring se colocó una tela roja y blanca en representación a la bandera puertorriqueña. El cuerpo estaba vestido con un uniforme negro de boxeo donde se leía “Gracias Dios” y que fue utilizado por Rivera Amaro durante sus combates de aficionado.
El cuerpo fue preparado de esta forma por la Funeraria Marín, que ya en el pasado ha trabajado cuerpos de esta forma. En 2008 prepararon el cuerpo del “muerto parao”, Ángel Luis “Pedrito” Pantojas, que fue velado de pie y vestido de rapero, su indumentaria habitual. La misma técnica, que la Fueneraria Marín no desvela, fue empleada para el velatorio de David Morales, cuyo cuerpo fue colocado encima de una moto de gran cilindrada. Ambos casos provocaron gran revuelo y fueron objeto de una investigación de la que la funeraria salió indemne porque la legislación puertorriqueña no señala nada en contra y no se vulneró normativa alguna. Con posterioridad también prepararon los cuerpos de un conductor de ambulancia al volante de su vehículo de emergencias y el de otro hombre que fue velado sentado, con las piernas cruzadas y fumando un puro.
La funeraria preparó los servicios fúnebres como si Christopher Rivera estuviese listo para una pelea. Un pequeño ring con sogas amarillas y cadenas blancas es el escenario en el que se expusieron los restos hasta la tarde de ayer viernes. Lidianette Carmona, esposa del boxeador, describió a su compañero como una persona querida por la gente de la comunidad de Manuel A. Pérez. Sobre la forma en que el púgil fue velado expresó que no fue un deseo de Rivera Amaro antes de morir, sino una iniciativa de ella. “Esto es un tributo de mi parte hacia él. Fue mi idea. Salió de mí, porque yo sé que así lo va a recordar la gente aquí, como el boxeador que era”, expresó Carmona.
En horas de la tarde del viernes, el cuerpo de Rivera Amaro, ya introducido en el preceptivo féretro, fue transportado en un coche fúnebre blanco por el personal de la Funeraria Marín al cementerio municipal de San Juan. Allí, familiares exaltaron las cualidades del púgil y agradecieron el apoyo recibido por amigos durante la pasada semana. Para rendirle tributo al púgil, vistieron camisas negras con fotos representativas de diversos momentos de su vida.


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