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sábado, 11 de enero de 2014

National Geographic destaca entre los diez principales descubrimientos de 2013 la cueva de Begues (Barcelona) y los nuevos hallazgos en Cástulo (Jaén)

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Cueva de Begues.
León de Cástulo

National Geographic destaca entre los diez principales descubrimientos de 2013 la cueva de Begues (Barcelona) y los nuevos hallazgos en Cástulo (Jaén)
 El modelo funerario del neolítico inicial descubierto por un grupo de arqueólogos en la cueva de Can Sadurní de Begues es uno de los diez principales descubrimientos de 2013 junto a los nuevos descubrimientos en la ciudad ibero-romana de Cástulo, en Jaén, según la revista National Geographic. La prestigiosa publicación incluye esta información en su versión digital un avance de los principales descubrimientos del pasado año.
 
La cueva de Begues
 
El pasado mes de noviembre, el equipo que dirige Edo exhumó cuatro esqueletos enterrados según rituales funerarios de hace 6.400 años. Los cuerpos correspondían a un adulto de unos 50 años y a tres niños.
Manel Edo, explicó al presentar el descubrimiento, que "hay muy pocas cuevas con necrópolis pertenecientes al período del hallazgo, el neolítico medio inicial, y además en este caso los cuerpos se conservan prácticamente íntegros y en la posición en la que fueron inhumados". Restos de la cerveza más antigua de Europa En esta misma excavación, en una campaña anterior ya se localizaron restos de la cerveza más antigua de Europa entre el ajuar funerario de otros cuerpos inhumados, no tan bien conservados
En Can Sadurní trabajan investigadores del Colectivo para la Investigación de la Prehistoria y la Arqueología del Garraf-Ordal (CIPAG) en colaboración con el Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universidad de Barcelona. Los restos descubiertos quedaron protegidos por una ligera caída de piedras desde el exterior, cuando los cuerpos de los cuatro individuos aún estaban bastante enteros o iniciaban el proceso de descomposición.
Los arqueólogos identificaron a un subadulto de 8 a 10 años en bastante mal estado; a dos niños de 3 a 4 y 5 a 6 años; y a un macho adulto de unos 50 años y de una altura de 1,55 metros. Esta último está acompañado de un ajuar funerario compuesto por una vasija ovoidal con dos asas, porciones de dos cabras y un hueso de ternero, así como un colgante de hueso pulido situado bajo el codo de su brazo izquierdo.
Los cuerpos, que estaban alineados y en posición fetal, reposan sobre el lado derecho, en posición replegada y con la columna vertebral doblada, de espaldas a la pared norte de la cueva. Los miembros inferiores están muy flexionados, con las rodillas ante el tórax y las piernas dobladas contra los muslos. "La posición en la que han aparecido los individuos indica que los cadáveres debieron ser atados con cuerdas y envueltos con una mortaja que los constreñía", explicó Edo.
"Los cuatro cuerpos no fueron enterrados, sino simplemente depositados siguiendo el contorno de la pared norte de la cueva y dejando aproximadamente un metro de distancia entre cada uno de ellos", precisó Edo, quien ha aseguró que se calcula que esta práctica funeraria duró unos doscientos años.
Encima de los cuerpos inhumados se iban depositando más sedimentos y posteriormente se proseguía con el depósito de más inhumaciones sobre estos nuevos sedimentos.
Un nuevo episodio de desprendimiento de piedras, en aquella ocasión más importante, desplazó y diseminó los restos de los últimos cuerpos que se habían depositado. Cuerpos conservados casi intactos Aunque estas inhumaciones eran habituales en otras cuevas, como el yacimiento de Bélesta, en el Rosellón francés, "en Can Sadurní hemos tenido la suerte de que esa caída de piedras hizo que se conservaran los cuerpos casi intactos", comentó el arqueólogo.
Entre las inhumaciones posteriores y peor conservadas, en 1999, los arqueólogos ya habían localizado en un ajuar funerario el fragmento de una jarra en la que se identificaron oxalatos y fitolitos de cebada, que los investigadores determinaron que eran los restos de fermentación de cerveza más antiguos de Europa. En la reciente campaña también se ha hallado una estructura de combustión que, por sus características, parece que es el producto de un único episodio, probablemente de unas pocas horas, pero suficientemente potente como para crear una capa de ceniza. Fuegos rituales durante los entierros Edo señaló que aunque parece anterior al episodio funerario estudiado, en otras campañas ya se habían identificado en el mismo lugar otras estructuras de combustión contemporáneas a las inhumaciones". Los arqueólogos creen que "hay relación entre estas estructuras de combustión y los rituales de inhumación: se trataría de fuegos rituales que se encendían el día en el que se depositaban los cuerpos en el interior de la cueva".
Los trabajos de 2013 en Can Sadurní fueron financiados a través de una campaña de micromecenazgo impulsada por el CIPAG, así como por el patrocinio de Cervesa Artesana Homebrew, el Centre d'Estudis Beguetans y el Ayuntamiento de Begues, lo que "ha permitido paliar el hecho de no hayan llegado las subvenciones concedidas por la Generalitat para las excavaciones", dijeron los investigadores. En las tareas de investigación han intervenido asimismo el SERP de la Universidad de Barcelona, los laboratorios de Arqueozoología, Arqueobotánica y de Antropología de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Lleida y el CSIC.
 
La ciudad de Cástulo
 
Una escultura de un león datado en el siglo II-I a.C., de una tonelada de peso y en muy buen estado de conservación, fue hallada en noviembre pasado en las excavaciones de la ciudad ibero-romana de Cástulo, situada a cinco kilómetros de Linares (Jaén).
La figura, de 1,20 metros de largo por 90 centímetros, parece estar flanqueando uno de los laterales de la puerta de entrada a la ciudad, a la que han llamado "La Puerta del León" o "Puerta de Aníbal" y en la que posiblemente hubiera dos felinos.
 Tiene entre sus garras la cabeza de un personaje humano, como símbolo de la muerte, de la dominación del animal sobre la naturaleza humana, según el arqueólogo Vicente Barba.
 En época ibero-romana, el león era "símbolo de fuerza, del vigor indestructible, modelo de la virtud del noble y la justificación natural de una inmutable sociedad de clases", además de "símbolo de protección".
 Esta figura en concreto presenta unos rasgos muy helenísticos, muy arcaicos, y es que, según Barba, hay que tener en cuenta que en la península Ibérica no había leones y eran animales extraños no conocidos realmente.
 Leones similares se han encontrado en las provincias de Córdoba, Sevilla, Málaga y Jaén, como el llamado "oso de Porcuna", pero ninguno de los hasta ahora conocidos es tan espectacular y se encuentra tan completo y bien conservado como el que fue hallado ayer en Cástulo.
 En la zona donde se realizan estas excavaciones se está documentando una puerta monumental, de 3,50 metros de vano, con grandes paramentos de sillares perfectamente labrados y encajados como un gran puzzle, que se habría construido en época republicana (o ibero-romana) entre los siglos II-I a.C., y de la que de momento se sabe que fue abandonada a principios del siglo I d.C.
 La realización de estos trabajos forma parte del proceso de puesta en valor y recuperación del yacimiento íbero-romano de Cástulo que se están llevando a cabo desde la Diputación de Jaén, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Linares.
En septiembre apareció en el mismo edificio donde el año pasado se halló el "Mosaico de los Amores”.
Marcos Soto, arqueólogo director del sector donde se halló explicó que éste se encuentra en otra estancia del edificio donde se encontró el "Mosaico de los Amores", justo en la zona opuesta, al sur, ocupando una sala de unos 5,40 por 6 metros y fechado entre finales del siglo I y principios del II.
Se sabía de su existencia desde 2011, cuando se realizaron unos sondeos en las primeras campañas del proyecto Forum MMX, y del mismo destaca su buen estado de conservación y su cronología, ya que es una obra temprana que marca las pautas de un nuevo estilo de policromía, según explicó Marcelo Castro, investigador principal del proyecto.
Vuelve a llamar la atención el colorido de las múltiples teselas en amarillos, negros, rosas o azules, que forman figuras geométricas: en concreto cuatro octógonos que contienen otro más pequeño en el centro, con dibujos concéntricos como ruedas de carro.
 El nuevo mosaico, al igual que el de "Los Amores", se encuentra en un edificio de 33 metros de fachada y 12 metros de ancho, que alterna patios con zonas cubiertas de muros estucados, y del que todavía no se ha confirmado su uso.
Según Castro, pudo ser un edificio público, rodeado de una plaza, situado en alto, sobre una terraza de un metro, dedicado al culto imperial, aunque hasta el momento "solo hay indicios, no pruebas".
Cástulo, capital íbera de la Oretania, tuvo una situación estratégica en la cabecera del Valle del Guadalquivir, al ser el último puerto navegable del Betis. Un municipio que tuvo capacidad para acuñar moneda y ser sede episcopal en la época del Bajo Imperio, además de ser escenario de guerras púnicas y lugar de nacimiento de una princesa íbera llamada Himilce, unida en matrimonio al cartaginés Aníbal.

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