El funeral de Estado por los muertos en Lampedusa genera gran polémica por la ausencia de féretros y por el lugar elegido

Publicado: domingo, 20 de octubre de 2013

Según los últimos datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) son 32.000 los inmigrantes que han cruzado el Canal de Sicilia y han llegado a Sicilia, Malta y Lampedusa este año. Mientras, se tiene constancia de que 7.000 inmigrantes han muerto en los últimos diez años en su intento de cruzar este tramo del Mediterráneo.

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Mañana puede ser otro día caliente en Lampedusa. Y en esta ocasión, el problema lo pueden haber provocado los responsables políticos. Según las informaciones que parten desde la isla y desde la sede del Gobierno en Roma, se ha decidido que el funeral de Estado por los 364 inmigrantes muertos en el naufragio frente a las costas de Lampedusa se celebre en el puerto turístico de Agrigento (Sicilia). La polémica está servida, ni el lugar y la ausencia de los ataúdes ha levantado protestas en todo el país.
El primero en protestar por cómo se han organizado los funerales de Estado por los inmigrantes fallecidos ha sido el mismo alcalde de Agrigento, Marco Zambuto, quien aseguró que se tratará únicamente de un "desfile" de políticos. "El lugar que se ha elegido no representa nada. En ese muelle no han llegado ni un sólo inmigrante y después ¿qué funeral será si no hay ni un sólo ataúd?", añadió Zambuto.
El alcalde añadió que en todo caso el funeral se tendría que celebrar en el cementerio de Piano Gatta, donde se han enterrado a cerca de 80 de los fallecidos en el naufragio del 3 de octubre, pero sobre todo opinó que el lugar más apto era Lampedusa.
El primer ministro italiano, Enrico Letta, había anunciado la celebración de un funeral de Estado durante la visita a Lampedusa junto con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Se esperaba un funeral en Lampedusa con los féretros y los familiares de los inmigrantes fallecidos que habían llegado a la isla para la identificación de los cuerpos, pero finalmente se decidió Agrigento y sin ataúdes, ya que la mayoría ya han sido enterrados sin alguna ceremonia en varios cementerios sicilianos.
La alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, declaró todo su malestar por esta decisión y anunció que ni ella, ni ningún representante del municipio asistirán a la ceremonia fúnebre. "Si hubiésemos sabido que se celebraban así los funerales, antes de dejar salir los féretros de Lampedusa habríamos organizado nosotros una ceremonia", dijo Nicolini.
El Ministerio del Interior italiano anunció que el funeral se celebrará en el puerto turístico de San Leone, en Agrigento, con la "presencia de representantes del Gobierno y de las instituciones", pero aún no ha comunicado quienes acudirán y si habrá presencia de ministros.
Según los últimos datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) son 32.000 los inmigrantes que han cruzado el Canal de Sicilia y han llegado a Sicilia, Malta y Lampedusa este año. Mientras, se tiene constancia de que 7.000 inmigrantes han muerto en los últimos diez años en su intento de cruzar este tramo del Mediterráneo.
Hace pocas fechas, Don Mussei Zerai, un cura eritreo que vive en Roma y que es punto de referencia para los inmigrantes que cruzan el Mediterráneo hacia Italia, asegurabaa los periodistas que "ahora todos quieren honrar a los muertos con funerales o entierros, pero se olvidan de los vivos. Hay que empezar respetando a los vivos y no sólo a los muertos".
Por su parte, la alcadesa Nicolini siempre insistió sobre el funeral de estado que "¿Cuántos días es posible tener tantos ataúdes sin darles una sepultura digna?”. Para Nicolini, en su momento, no era lo mportante si se celebrarán o no los anunciados funerales de Estado o dónde se llevarán a cabo, si no dar sepultura a los más de 300 inmigrantes de origen eritreo y somalí que murieron el pasado 3 de octubre cuando se hundió el pesquero en el que viajaban desde Libia, pues su hacinamiento es un gran problema para la pequeña isla siciliana.
Zerai llegó a explicar explicar cuando se produjo la última tragedia  que ahora todos quieren "aprovecharse" y dan la disponibilidad para enterrarles, "incluso también el Gobierno de Eritrea, del que huían para buscar la libertad y un futuro mejor, ha pedido la repatriación de los cadáveres". En estos días, explicó el sacerdote, son muchas las familias de los inmigrantes eritreos fallecidos que han llegado a Lampedusa para identificar a los muertos y han pedido ayuda para repatriar los restos mortales de sus allegados. "Quieren poder llorarles en casa".
Don Zerai es la persona que recibe las llamadas de los inmigrantes eritreos que se encuentran a la deriva o en dificultades en el Mediterráneo para que dé la voz de alarma. La última fue hecha desde el centro del Canal de Sicilia, eran 105 personas a bordo, había niños y mujeres embarazadas, llevaban cinco días de viaje, el motor se había parado y entraba agua en la embarcación. "Llamé a la Guardia Costera italiana y les di las coordenadas como hago siempre y sé que les han salvado", dijo el sacerdote eritreo entonces. Pero no siempre es así. El 3 de octubre su teléfono móvil no sonó. No había cobertura en medio de las aguas mediterráneas y no pudieron avisar al sacerdote, por ello prendieron fuego a una manta para ser avistados y se desencadenó la tragedia.


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