Francisco Márquez Villanueva fue enterrado ayer en Mount Auburn, el cementerio jardín de EEUU, con una extensión de 70 hectáreas y donde yacen los restos de destacados intelectuales estadounidenses. Según su viuda, "él amaba este cementerio, que es una preciosidad. Desde donde él está enterrado, cuando en invierno se caen las hojas, se ve Harvard. Enterrarlo aquí era lo que había que hacer". La foto es de Marc Arcas distribuida por Efe.
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La viuda del “exiliado” Márquez Villanueva, gran experto del Siglo de Oro, dice que está enterrado en el cementerio que él quiso, Mount Auburn (Cambridge)

Publicado: domingo, 23 de junio de 2013



Francisco Márquez Villanueva fue enterrado ayer en Mount Auburn, el cementerio jardín de EEUU, con una extensión de 70 hectáreas y donde yacen los restos de destacados intelectuales estadounidenses. Según su viuda, "él amaba este cementerio, que es una preciosidad. Desde donde él está enterrado, cuando en invierno se caen las hojas, se ve Harvard. Enterrarlo aquí era lo que había que hacer". La foto es de Marc Arcas distribuida por Efe.

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Fotografía publicada en Diario de Sevilla durante la entrevista realizada en 2009.

Vista general del Mount Auburn.
Fotografía facilitada por Efe del entierro de Francisco Márquez Villanueva en Cambridge.

La localidad estadounidense de Cambridge (Massachusetts) dio ayer el último adiós al hispanista Francisco Márquez Villanueva, considerado uno de los mayores conocedores del Siglo de Oro de la literatura española.
Fallecido el sábado pasado a los 82 años de edad, Márquez Villanueva fue enterrado ayer en Mount Auburn, el primer cementerio jardín de EEUU, con una extensión de 70 hectáreas y donde yacen los restos de destacados intelectuales estadounidenses.
Los restos de Márquez Villanueva yacen en una pequeña colina a la sombra de árboles centenarios junto a los de algunos de los que fuesen sus colegas en Harvard. "Está enterrado aquí porque Harvard le abrió nuevos horizontes frente a los que tenía en España. Le permitió investigar sin ningún problema cuando en España había problemas. Pudo libremente expresar lo que sentía", explicó su viuda.
"Él amaba este cementerio, que es una preciosidad. Desde donde él está enterrado, cuando en invierno se caen las hojas, se ve Harvard. Enterrarlo aquí era lo que había que hacer", añadió.
Aseguró que "una de las cosas que más impresionaban" a su marido de EE.UU. eran sus cementerios: "Son muy hermosos. Hay paz, tranquilidad, pero también alegría, hay algo de paraíso terrenal que no encuentras en los cementerios españoles".
La pareja habría cumplido el próximo mes de julio 53 años de casados. Ambos se conocieron en Sevilla, cuando María Teresa, una andaluza licenciada en Historia del Arte, tenía solo 19 años. "Fue un esposo muy bueno", afirmó.
Doctor por la Universidad de Sevilla, Márquez emigró a EEUU a finales de los 50 al no lograr conseguir una plaza titular por diferencias ideológicas. Ese exilio intelectual marcaría su carrera, como recordó él mismo en una entrevista con el "Diario de Sevilla" en el año 2009. "Aquella profecía de 1959, cuando tuve que dejar España, ha seguido siendo cierta en la democracia y hasta medio siglo después. Nunca podré ser profesor titular en la universidad de España. Por no ser, no soy ni académico ni doctor honoris causa en mi ciudad", dijo en aquella entrevista en mayo del 2009.
Pero si España le cerró sus puertas, Estados Unidos se las abrió de par en par y le dio la bienvenida en su universidad más prestigiosa, la de Harvard, donde impartió clases durante más de dos décadas y dio rienda suelta a su pasión por el Siglo de Oro y la Edad Media de la literatura española.
Aun así, el que fuera su alumno y en la actualidad profesor de Harvard, Luis Girón, explicó ayer que "España siempre fue el centro de gravedad de sus reflexiones, de su experiencia de vida".
"Siempre se sintió esperanzado de que en algún momento los españoles comprendieran mejor su historia", afirmó Girón, quien aseguró que el hispanista vio atisbos de esa mayor comprensión en los planes de la Universidad de Alcalá de Henares de concederle un doctorado honoris causa, una noticia que llegó poco antes de su muerte y no llegó a materializarse.
Girón, junto con otros discípulos, familiares y académicos rememoraron hoy la trayectoria de un hombre al que describieron como apasionado y entregado en cuerpo y alma a su profesión. "Su amor por su trabajo lo ocupaba del todo", explicó su viuda María Teresa Márquez.
Hispanista, cervantista y crítico literario, escribió y editó más de una veintena de libros y más de dos centenares de artículos sobre la Edad Media y el Siglo de Oro de la literatura española.
"Es muy recordado como cervantista, porque lo era, era un inmenso cervantista, pero sus contribuciones en el campo de la literatura medieval fueron extraordinarias", dijo hoy su discípula, la medievalista y profesora de la Universidad de Boston Irene Zaderenko.
Girón, por su parte, aseguró que el académico fue y seguirá siendo un mentor "para toda una generación de estudiosos de literatura que descubrimos el campo y aprendimos a amarlo a través de sus libros, a través de su magisterio".
 


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