Joan Carles Mèlich: 'La sociedad olvida que no mueren los viejos, sino los vivos'

Publicado: lunes, 16 de abril de 2018

El filósofo y profesor de la Universidad de Barcelona (UB) critica que vivimos en una sociedad que sólo 'piensa y acepta la muerte como una cosa de gente mayor'.

Joan Carles Mèlich: 'La sociedad olvida que no mueren los viejos, sino los vivos'
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El filósofo y profesor de la Universidad de Barcelona (UB) Joan Carles Mèlich critica que vivimos en una sociedad que sólo "piensa y acepta la muerte como una cosa de gente mayor", ya que "olvida que no mueren los viejos, sino los vivos", y defiende que el mejor pésame es "un abrazo y un silencio".
Joan Carles Mèlich (Barcelona, 1961) ha recordado en declaraciones a Efe que "la muerte puede aparecer en cualquier momento", y que sólo es por cuestiones estadísticas que hemos aceptado que ocurra pasados los 60 años. "La muerte siempre sorprende, siempre afecta", señala el filósofo, que participó en un debate en Barcelona sobre cómo afrontar la muerte en el siglo XXI junto con el filósofo, teólogo y sacerdote Josep Gil. Mèlich defiende que "no hay posibilidad ética para justificar la muerte del otro", por lo que recomienda "prudencia" a la hora de dar el pésame y no tratar de buscar una explicación metafísica al fallecimiento de una persona.
Joan Carles Mèlich, que ha configurado una 'filosofía de la finitud' y que ha estudiado las situaciones límite y el sufrimiento a partir de relatos de supervivientes de los campos de concentración, ha recordado el momento en que un amigo, que acababa de perder a su hijo de 19 años, le preguntó el motivo de esta muerte. "No hay ninguno", le contestó el filósofo, ha recordado emocionado.
En estas situaciones, Mèlich apuesta por "sustituir las palabras por gestos", proclamándose defensor de los "abrazos intensos", y reivindica el silencio, que "no es la falta de palabras, sino su máxima expresión, porque expresa aquello que ninguna palabra puede decir". Para Mèlich, nuestra sociedad aborda de manera distinta la muerte de las personas jóvenes porque se considera una característica ligada a la vejez, pero recuerda que esto es sólo por los avances científicos, ya que otras épocas -y aún muchos países- se han caracterizado por una alta mortalidad infantil.
El filósofo, que se define como "metafísicamente agnóstico pero éticamente cristiano", califica a la muerte como "la gran tragedia del ser humano", aunque la considera algo que nos acompaña a lo largo de toda la trayectoria vital: "La vida es ir muriendo", resuelve.
 
Sentido de la vida
 
El teólogo Josep Gil (Reus, 1928) comparte esta visión, porque considera que a lo largo de la vida estamos construyendo nuestra muerte, y rechaza que se califique a la muerte de "liberación": "La muerte es el final de la vida, y no hay más", afirma. "Morimos con carencias", según Gil, porque "el último aliento" que expiramos puede contener todo lo que hemos hecho bien y, a la vez, todo lo que no hemos llegado a hacer, ya sea por "disfunciones propias o provocadas por el mundo en el que vivimos", algo que tenemos que "aceptar". El sentido de la vida, otro tema recurrente entre los filósofos y teólogos, es algo que tiene que encontrar "uno mismo", según Gil, porque se trata de nuestra propia vida.
Pese a esto, para Mèlich no se trataría de "descubrir el sentido de la vida, sino inventarlo", y recalca: "Si existe un sentido de la vida, yo no tengo acceso a él, aunque esto no significa que mi vida no tenga sentido".
Gil defiende que, ante la tragedia de la muerte, "el gran remedio del mundo es la belleza, ser capaces de descubrirla", algo que podemos hacer diariamente y con las cosas más insignificantes, como la flor que un día su madre le dejó encima del escritorio y que él no vio, tras enfadarse porque le había cambiado los papeles de sitio.
Gil y Mèlich han participado durante la semana pasada en Barcelona en un debate, organizado por la Fundació Joan Maragall y el Palau Macaya de la Obra Social "la Caixa", que ha cerrado un ciclo sobre teología y pensamiento laico para reflexionar sobre el alargamiento de la vida y el sentido que esta adquiere al llegar a edades muy longevas.
 
 
Joan-Carles Mèlich (Barcelona, 1961) es doctor en filosofía y letras por la Universidad Autónoma de Barcelona, donde también ejerce de profesor titular de filosofía de la educación. Entre sus libros, destacan Filosofía de la finitud (Herder), La lección de Auschwitz (Herder),Ética de la compasión (Herder) y Lógica de la crueldad (Herder). Desde hace quince años se ha dedicado a elaborar una “filosofía antropológica de la finitud” en sus diversas expresiones: el cuerpo, el símbolo, el placer, la alteridad, la memoria, el deseo, la contingencia, el silencio y la muerte. En el 2015 inició, con La lectura como plegaria (Fragmenta), la publicación de sus Fragmentos filosóficos, que tienen su continuación en La prosa de la vida (Fragmenta).
También ha sido uno de los editores del libro Empalabrar el mundo. El pensamiento antropológico de Lluís Duch (Fragmenta).
 
La fotografía pertenece al booktrailer del libro "La lectura como plegaria", de Joan-Carles Mèlich editado por Fragmenta. Se trata de un libro que contiene 262 ‘fragmentos filosóficos’: un tipo de texto breve -aunque no simplemente aforístico- mediante el cual el filósofo se dirige directamente al lector sin la habitual mediación de un aparato erudito, explica la editorial.


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