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martes, 10 de octubre de 2017

“El poder del pasado”: 150 piezas para celebrar los 150 años del Arqueológico

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“El poder del pasado”: 150 piezas para celebrar los 150 años del Arqueológico

Casi setenta museos de las 17 comunidades y las dos ciudades autónomas españolas han prestado 150 piezas, gran parte de ellas de procedencia o con características funerarias, para la exposición temporal “El poder del pasado”, que el Museo Arqueológico Nacional (MAN) exhibirá hasta el primero de abril de 2018.
En la fotografía de más arriba, ajuar funerario de cristal de roca, del siglo I, encontrado en una calle de Cádiz en 1997, uno de los descubrimientos más recientes. Son pequeños objetos trabajados de forma exquisita, depositados en una tumba infantil de la alta sociedad romana.


 
Nieves Concostrina
 
El 20 de marzo de 2017 el Museo Arqueológico Nacional (MAN), hoy en día uno de los más completos, modernos e interactivos del mundo, cumplió 150 años de existencia. Fue en 1867 cuando la reina Isabel II firmó el real decreto para fundar el cuerpo de anticuarios y la red pública de museos. Aquellos primeros expertos en antigüedades, elegantes señores con chistera, levita y bastón, comenzaron a convertir los gabinetes de curiosidades en lugares científicamente ordenados. Ahora, siglo y medio después, aquellos anticuarios han pasado a la historia dando paso a los arqueólogos; científicos que con su trabajo han convertido los extravagantes gabinetes de curiosidades en museos.
El MAN, para celebrar sus 150 años de historia, inaugura el 11 de octubre una exposición comisariada por Gonzalo Ruiz Zapatero, catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense y presidente de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología (SEHA). Han sido meses de arduo trabajo para recopilar a lo largo de toda la España peninsular e insular, incluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, 150 piezas de distintas épocas y culturas presentes en el territorio que hoy ocupa España y que cuentan a lo largo de tres espacios diferenciados los 150 años de la arqueología española.
El visitante de la exposición “El poder del pasado” entrará en una primera sala que muestra la etapa que va de 1867 a 1912, los años pioneros de la arqueología, y se encontrará con una de las piezas estrella y que más quebraderos de cabeza logísticos dio a los responsables de la exposición: la colosal escultura en mármol que se identifica con la del emperador romano Trajano, nacido en Itálica (Hispania), y cuyo descubrimiento forma parte de las primeras excavaciones  realizadas en Santiponce (Sevilla) que sacaron a la luz la capital romana de la Bética.
La segunda etapa expositiva ocupa desde 1912 hasta 1960, cuando se consolidó la arqueología moderna. Objetos tan preciados como dos piezas del famosos Tesoro del Carambolo hallado en Sevilla, o los tesoros de Villena (Alicante) y Caldas de Reis (Pontevedra).
La etapa cronológica que cierra la exposición muestra los hallazgos que han configurado la arqueología contemporánea, desde 1960 a la actualidad. El Museo de la Evolución Humana de Burgos ha prestado para que forme parte de esta muestra una de sus piezas más singulares, el conocido como Pie “Prometeo” de Atapuerca. Es el pie derecho y completo de un “homo heidelbergensis”, una extrañeza en unos restos de hace 500.000 años puesto que los muchos y pequeños huesos del pie no estaban dispersos, como es lo habitual. Su hallazgo en la Sima de los Huesos ha permitido reconstruir casi completamente los huesos del pie, tobillo, talón y empeine.
El comisario, Gonzalo Ruiz Zapatero, dijo durante la rueda de Prensa de presentación que con esta exposición no se ha limitado a recopilar piezas; buscaba encontrar objetos que contaran una historia, que ofrecieran una conexión con las gentes del pasado, porque en el pasado está nuestra memoria colectiva. Reconoció Ruiz Zapatero que esta muestra es una visión muy personal, un homenaje a la arqueología más que merecido puesto que España cuenta con el segundo patrimonio arqueológico más importante del mundo después del italiano.
Haciendo un cálculo no demasiado arriesgado, aproximadamente el 80 por ciento de las piezas tienen que ver de una u otra forma con el patrimonio funerario. Se muestran desde restos humanos como los citados de Atapuerca, piezas cotidianas que formaron parte de ajuares funerarios (vasijas, abalorios, adornos, juguetes, instrumentos profesionales, armas…), joyas procedentes de tumbas reales, deidades halladas en necrópolis púnicas, sarcófagos, laudas funerarias, altares romanos que presidieron tumbas de la antigua Hispania… y hasta un cráneo enclavado. Se trata de la parte superior de una calavera ibérica, sin la mandíbula inferior, datada hacia el siglo III antes de nuestra era. Fue hallada a los pies de la muralla del poblado de Puig Castellar (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona) y está atravesada por un clavo de hierro de grandes dimensiones; una práctica indígena para exhibir las cabezas de los enemigos sujetas en picas o clavadas en puertas y porches.
Por citar unas cuantas joyas más, “El poder del pasado” muestra una diadema de oro hallada en la Cueva de los Murciélagos, en Abuñol (Granada), colocada en un cráneo masculino que fue identificado como el jefe de grupo de un enterramiento colectivo de hace aproximadamente 4.000 años. Se exhibe también un altar con inscripción funeraria dedicada por la madre de Iulio Amoeno, que murió a los 24 años; fue encontrado en Mérida y representa un templo, lo que para los arqueólogos es una excelente muestra de la rápida asimilación de las costumbres y arte funerario romano en Hispania. El conocido como “Sarcófago del pedagogo” -aparece esculpido un filósofo o poeta leyenda- ha viajado desde el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona y fue hallado en la necrópolis paleocristiana de esta ciudad en un magnífico estado de conservación.
Y en perfecto estado se exhibe también la corona del rey Sancho IV El Bravo (siglo XIII) hallada junto a los restos intactos de este rey castellano por casualidad, en el presbiterio de la catedral de Toledo, cuando los arqueólogos buscaban en realidad a Sancho II.
El comisario de la exposición estuvo acompañado durante la presentación de la muestra por Luis Lafuente Batanero, director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, que durante su intervención destacó la enorme importancia de los museos (“Son bancos de datos de la Historia y a la vez escaparate de esa Historia”); por Elvira Marco, directora general de Acción Cultural España, y por Andrés Carretero, director del MAN.
Ante las preguntas de la Prensa, Gonzalo Ruiz Zapatero no esquivó pronunciarse sobre la situación actual de la arqueología, que cuenta con una nueva generación de profesionales muy preparados que, lamentablemente, tienen unas posibilidades laborales muy limitadas y han tenido que abandonar España para trabajar en otros países. Se lamentó Ruiz Zapatero de la ausencia de una información arqueológica centralizada que permitiera conocer y consultar las investigaciones y excavaciones que se están llevando a cabo en todo el territorio nacional y que facilitaría una valoración en conjunto. Desde que a mediados de los ochenta la arqueología fue transferida, no hay una oficina central que canalice la información y ofrezca cifras precisas.
Respecto al expolio del patrimonio, el comisario dijo que la mejor defensa contra el saqueo arqueológico es la implicación de la población local en su protección, a lo que Luis Lafuente añadió que en breve los agentes forestales se van a sumar al Seprona para velar por el patrimonio arqueológico.


Gonzalo Ruiz Zapatero, comisario de la exposición “El poder del pasado”, junto a un panel con portadas de enciclopedias, manuales, cuadernillos y tebeos de comienzos y mediados del siglo XX que pretendían explicar la Historia y la Prehistoria de España.

Cráneo ibérico enclavado (siglo III antes de nuestra era). Las cabezas cortadas de los enemigos con un clavo incrustado se exhibían en puertas y porches, sujetas en picos o lanzas, como advertencia.

Arqueta de San Felices (izda.), del siglo XI, realizada en madera, marfil y plata. Se guardaron las reliquias de San Felices de Bilibio, maestro de San Millán de la Cogolla. Cedida por el Monasterio de Yuso. 

Sarcófago del pedagogo, del siglo III, hallado en la necrópolis paleocristiana de Tarragona.

Instrumental médico de hierro y hueso, del siglo I, encontrados en Mérida. Formaba parte del ajuar funerario de la tumba de un médico.

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