La muerte en Sarajevo durante la guerra se convierte en un reclamo turístico

Publicado: lunes, 06 de marzo de 2017

Entrar en el túnel que conectó Sarajevo con el mundo durante el asedio a la ciudad, visitar el mercado de Markale, en el que 69 civiles murieron en un bombardeo, o cruzar la "Avenida de los Francotiradores", son parte de la oferta de turismo de guerra que ofrece la capital bosnia.

La muerte en Sarajevo durante la guerra se convierte en un reclamo turístico
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Entrar en el túnel que conectó Sarajevo con el mundo durante el asedio a la ciudad, visitar el mercado de Markale, en el que 69 civiles murieron en un bombardeo, o cruzar la "Avenida de los Francotiradores", son parte de la oferta de turismo de guerra que ofrece la capital bosnia.
Esas son varias de las paradas de algunos de los circuitos turísticos que recorren y recuerdan los años más tristes de la historia reciente de Sarajevo, los de la guerra civil de 1992-1995.
“Sarajevo Times of Misfortune Tour", "3 Hour Balcans Dark Side & War Tour" y "Sarajevo Total Siege" son tres de las ofertas que atraen cada vez más a los visitantes, informa Nedim Hasic en un texto distribuido por la agencia Efe.
El Túnel D-B, popularmente llamado Túnel de la Esperanza, es uno de los destinos más solicitados. En 2016, el pequeño tramo que aún queda abierto y el museo que explica su historia fueron visitados por 120.000 de los 400.000 turistas que pasaron por Sarajevo.
Aún se pueden recorrer los últimos 25 de los 800 metros que tuvo el pasaje subterráneo de 150 centímetros de alto y 100 de ancho, por el que entraron armas, combustible y víveres a la ciudad y que fue también la única vía de escape durante los 30 meses que duró el asedio de las fuerzas serbobosnias. "Mientras cruzan agachados estos 25 metros, les pedimos que imaginen lo que era caminar por el barro profundo y que vuelvan a cruzar, esta vez con una carga de 50 kilos en la mochila", indica a Efe Edina Memic, comisaria de la exposición sobre el túnel.
Otra experiencia especial, única en el mundo, espera en el Hostal de la Guerra, según asegura a Efe su propietario, Arijan Kurbasic, que recibe al visitante en uniforme militar y con casco.
En este sorprendente establecimiento los huéspedes pueden jugar a imaginarse cómo era la vida de los sarajevitas durante la guerra de 1992 a 1995, que enfrentó a musulmanes, serbios y croatas de Bosnia y causó unos 97.000 muertos. Sólo en Sarajevo hubo más de 11.000 víctimas mortales, 1.100 de ellas niños.
El hostal, por el que uno se mueve a la luz de velas, ofrece habitaciones con bombillas conectadas a acumuladores y ventanas tapadas con rollo de plástico y gruesas mantas militares. El personal de este especial hotel viste uniformes militares y sirve los alimentos que se comían en la guerra, como pastel de arroz, lentejas, pan sin levadura o una lata de sardinas. Quien pernocte aquí, escuchará durante toda la noche los ruidos de explosiones. En el refugio antibombas que se ha recreado se pueden ver documentales sobre el asedio y leer artículos de prensa de aquella época pegados a las paredes. Kurbasic desea que sus visitantes, al vivir estas difíciles condiciones sean más conscientes de lo afortunados que son de tener las comodidades de la vida contemporánea.
El guía turístico Edin Bazdarevic conduce a sus clientes en un tour que comienza en el Baluarte blanco, una torre de época otomana desde la que se domina la ciudad y los montes que la encierran. "Esta geografía es la que trajo a Sarajevo en 1984 los Juegos Olímpicos de invierno. Ocho años después, desde esos montes se empezó a disparar, a destruir las vidas y el patrimonio cultural", rememora. Su ruta sigue por la Aleja snajpera, la "Avenida de los Francotiradores", el céntrico bulevar desde el que los tiradores serbobosnios disparaban contra todo lo que se moviera.
La ruta sigue por el mercado central de Markale, donde el 5 de febrero de 1994 una granada de mortero acabó con la vida de 69 civiles e hirió a otros 150. Luego continúa con una visita al monumento a los niños que murieron en la guerra y por un hospital maternal que fue incendiado durante el conflicto. El punto final de la gira es el cementerio militar Kovaci, donde reposan 1.487 soldados y policías muertos en el conflicto. Bazdarevic indica que a los turistas les gusta escuchar historias de la valentía y la creatividad de la gente y de su capacidad de sobrevivir en las condiciones "de una vida sin nada". Cómo se calentaban y cocinaban en una estufa cuyo combustible eran zapatos o dónde recogían el agua cuando el suministro quedó cortado son algunas de las hazañas que más les interesan.
La exposición "Sarajevo sitiado" en el Museo de la Historia de Bosnia-Herzegovina exhibe objetos de "guerra" como armas improvisadas, recipientes de ayuda humanitaria, generadores de electricidad elaborados a mano o fragmentos del diario de una maestra que murió con sus alumnos al caer una bomba en su aula. "La potencia de los objetos de la época del asedio es intensa. Celebran la vida y el deseo de sobrevivir", resume la directora del Museo, Elma Hasimbegovic. En Bascarsija, mercado tradicional del centro de Sarajevo, los artesanos venden recuerdos como pendientes, bolígrafos o macetas elaborados y tallados en casquillos de bala y de granada.

En la primera foto, imagen del Cementerio Kovaci de Alija Izetbegovic (IHH Humanitarian Relief Foundatio). La segunda fotro es del recuerdo que hoy existe en el mercado de Markale, en el que 69 civiles murieron en un bombardeo.
 
+ INFO
https://es.wikipedia.org/wiki/Masacres_de_Markale
 
 


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