La excavación de la cueva sepulcral de Biniadris (Menorca) finaliza con la recuperación de 940 restos humanos

Publicado: domingo, 10 de enero de 2016

El yacimiento se considera excepcional por el alto grado de conservación, la cantidad y variabilidad de restos de cultura material que se encuentran dispersos en una única sala de unos ocho metros cuadrados.

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La excavación del yacimiento arqueológico de la Cova de Biniadris (Menorca) ha concluido con la recuperación de 940 restos humanos y 237 restos de madera, según han informado las investigadoras que han llevado a cabo este trabajo, Eva Alarcón y María Auxiliadora Moreno.
También han hallado quince objetos completos, entre ellos pulseras, punzones y espátulas; y más de veinte vasos cerámicos en la excavación financiada por la Fundació Rubió i Tudurí.
El descubrimiento de esta cueva sepulcral, en el barranco de Biniadris (Alaior) se produjo a finales de 2013.
La Cova de Biniadrís pertenece a la necrópolis de Calascoves. Surgió en el mundo talayótico, por lo que data, aproximadamente, del año 1200 a.C.
El departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada ha dirigido la excavación, que ha contado con la colaboración de los arqueólogos locales Lluís Plantalamor, exdirector del Museo de Menorca; y Montserrat Anglada. Según las investigadoras, el contenido de la cueva es excepcional por el alto grado de conservación, la cantidad y variabilidad de restos de cultura material que se encuentran dispersos en una única sala de unos ocho metros cuadrados.
Los restos humanos hallados corresponden a hombres y mujeres de todas las edades, desde individuos de escasamente un mes hasta adultos y seniles que superarían los cincuenta años. Muchos de estos restos aún conservaban tejido adherido. "Los resultados preliminares nos hacen pensar que se trata de un grupo social determinado, donde hombres y mujeres de diferentes edades fueron acogidos para su descanso eterno. Es un grupo poblacional concreto", ha asegurado una de las investigadoras.
Todos los individuos que morían, independientemente de la edad o el sexo, eran enterrados en la cueva acompañados de sus objetos personales, marcando y dejando clara su identidad, tanto individual como colectiva. Lo más sobresaliente es su robustez, sobre todo en los hombres, que tienen sumamente desarrolladas sus extremidades superiores, han indicado en sus conclusiones. Su estatura media oscilaría entre 1,70 y 1,72 metros en los hombres y 1,68-1,69 en las mujeres.
Entre las patologías identificadas han localizado enfermedades degenerativas, enteseopatías, lesiones traumáticas, procesos infecciones y alteraciones metabólicas, cálculos dentales caries y abscesos dentales. Han resaltado las trepanaciones que si bien -han indicado- son una práctica común entre diferentes poblaciones prehistóricas europeas, no deja de ser singular en este caso por el alto número identificado, con cinco casos. En todos ellos, los individuos sobrevivieron a la trepanación, lo que confirma el enorme conocimiento de esta práctica.


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