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Granada
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LA BELLA DURMIENTE DEL CEMENTERIO DE GRANADA
César Girón
 
A menudo, un ramo de flores, como el que las féminas llevan entre sus manos a los desposorios, aparece dejado sobre uno de los monumentos funerarios más interesantes del cementerio municipal de San José de Granada. Se conoce a este túmulo, situado en el histórico Patio Primero, como el de la Novia, por haberse difundido de común que representa a una joven a la que le sobrevino la muerte el día de su matrimonio. Con el tiempo ha llegado a tejerse una fábula urbana sobre tan desgraciado acontecimiento, según la cual, las jóvenes que deseen superar el día de su boda sin sufrir ningún desgraciado acontecimiento, deben previamente ofrecer un ramo de flores a la dama del catafalco…
No deja de ser llamativa la leyenda y la superstición, pero realmente nada de cierto hay en el luctuoso acontecimiento que según se dice por algunos conmemora el sepulcro. El hecho habría sucedido hace 134 años, porque la obra escultórica, perteneciente a la Escuela Granadina del momento y de la que se desconoce a su autor, está datada en 1881.       La dama del túmulo es la señorita Dolores Mirasol de la Cámara, quien muriera en Granada a las diez horas del día 7 de agosto de 1881. No era ni tan joven, ni aquel día era tampoco en el que iba a contraer matrimonio.
Vestida al gusto clásico, la mujer tallada en mármol blanco que descansa sobre el enterramiento, no representa sino el deseo de vencer la muerte, la hipálage que Virgilio bien definiera con los versos de la Eneida que tanto celebrara Borges: “Ibant obscuri sola sub nocte per umbram”; donde la noche oscura y los viajeros solitarios han intercambiado los adjetivos que les corresponden; la eternidad por la temporalidad, la muerte por el sueño...
La realidad es que en el túmulo se representa a la bella durmiente del bosque, del popular cuento de hadas nacido de la tradición oral, según el cual la dama no yace inerte, sino dormida, sumida en un sueño del que despertará pasados cien años, estando reservado el despertarla al hijo de un rey, de quien se habrá de convertir en su esposa.
Dolores Mirasol de la Cámara en el cementerio de Granada, es la Aurora del cuento del francés Charles Perrault. Sin embargo, en el túmulo granadino la dama adopta la pose escénica y la apariencia de Talía, la protagonista del cuento del Pentamerón, del conde de Torrone, el napolitano Giambattista Basile, apareciendo representada como una musa bucólica. Por eso aparece en el monumento tocada con una corona de hiedra como símbolo de la inmortalidad y calzada con borceguíes cerrados. La Talía mitológica era la hija de Zeus y Mnemósine; fue madre con Apolo de los Coribantes; en el cementerio de Granada se transforma en la hermana amada que los suyos no dan por perdida en la infinitud del tiempo y a la que esperan hacer regresar a la vigilia tras el mágico letargo centenario, igual que Dornöshen –Rosita de Espino- de los Hermanos Grimm, más propiamente.
            El monumento funerario de la Bella Durmiente de Granada fue mandado hacer por los familiares de Dolores encabezados por el distinguido prócer Pedro Nolasco Mirasol de la Cámara, Senador del Reino, Catedrático de Derecho Civil y afamadísimo abogado del foro granadino que fue en varias ocasiones, Decano del Colegio de Abogados, además de empresario y caballero santiaguista que fueron algunos méritos que lo distinguieron en vida. Sin duda, el que más condicionó el hecho que nos ocupa, fue el de ser hombre amante de la literatura y de los clásicos, que lo llevaron a concebir el sueño, posible en la utopía, del despertar de su hermana amada.
            En 1981, al dar la hora exacta de su muerte tras cien años, no se produjo el despertar de Dolores, que desde entonces podría llevar más de tres décadas aguardando la llegada de un príncipe ante el que abrir los ojos. ¿Es este un requisito sine qua non?. Está por ver, pero sí que es óbice para que la asociación Granada Histórica haya solicitado en varias ocasiones que se busque un príncipe para que en el aniversario del fallecimiento de Dolores, el 7 de agosto, se deshaga el sortilegio. Se demostraría así que en los cementerios románticos como el de Granada, también tienen cabida los cuentos más tiernos y fantásticos.

Documentación:
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Esquela de la bella durmiente, pulse aquí
- Los mirasoles en Granada, pulse aquí
- Pedro Nolasco Mirasol de la Cámara, pulse aquí