Torrero
Zaragoza
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        "DEJANDO LA TIERRA"

Argumentario:
 
"Dejando la tierra" es el título de esta bellísima escultura de 1905 del escultor Enrique Clarasó. Realizada en mármol de Carrara es una representación plástica del alma en su ascensión al cielo como una figura de mujer joven desmayada, desnuda y cubierta por transparente mortaja que deja traslucir sus sensuales formas femeninas".
Es la escultura que ornamenta la sepultura de la Familia Ginés y Ginés. Popularmente, se le llama "la del pañuelo en la cara" y es frecuente ver a colectivos admirarla y sonar una jota que dice :
            "Cuando se murió le puse
            un pañuelo por la cara;
            p’a que la tierra no toque
            boquica que yo besaba."
Se encuentra en la Ruta de Arte funerario del Cementerio de Torrero, y es el hito número 7 situada en el céntrico  andador Costa.
A finales de noviembre 1905, el comerciante zaragozano, Gregorio Ginés y Ginés obtiene licencia para decorar su panteón familiar que ofrece uno de los mejores ejemplos de la escultura modernista en Zaragoza, obra del escultor catalán Enrique Calrasó y Daudí (1857-1941).
De pequeñas dimensiones, 3,25m2, se trata realmente de una sepultura perpetua, se compone de un una losa inclinada ricamente decorada con una cruz griega en la parte superior adornada con guirnaldas de flores en relieve y las inscripciones funerarias incisas y en relieve.
Cuatro pilones de piedra de forma tronconónica sustentan el cerramiento de hierro forjado con tratamiento escultórico. En los de la parte anterior, la piedra se integra en una serie de elementos vegetales que encierran sendas calaveras con la parte superior cubierta por un palo, llenas de simbología mortuoria y funeraria.
Protagoniza el conjunto al fiura femenino situada en la cabecera de la tumba, realizada de mármol de Carrara. De esta esucltura titulada "Dejando la Tierra", el propio Clarasó dijo: "Se trata de una representación plástica del vuelo del alma que, representada por una vaporosa y mística figura de mujer, deja el lodazal de la tierra para elevarse a las serenas regiones del infinito".
Se trata, pues, de una representación plástica del alma en su ascensión al cielo como una mujer joven, desnuda y cubierta por una vaporosa y transparente mortaja que deja translucir sus sensuales formas femeninas. La cabeza ladeada y hacia atrás y los brazos caídos y pegados al cuerpo le dan un aspecto desmayado dentro de un sentido ascendente de la figura que permanece unida a la tierra solo por un punto en el unas varas de azucenas pintadas de blanco simbolizan la virtud.
Las formas fluidas de la figura y las ondulaciones de la caída del sudario junto con el planteamiento general del cenjunto remiten plenamente a la estética modernista de la que es una de las obras exultóricas más interesante de esta necrópolis.
(texto del Inventario de Patrimonio Histórico-artístico del Cementerio Antiguo de Torrero, realizado por Dña Isabel Oliván, técnico patrimonio municipal Zaragoza).