Derio
Bilbao
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Rematada en una esfera de piedra maciza, presenta una figura geométrica perfecta que simboliza el ámbito celestial, evocación muy oportuna en un edificio de este tipo. De hecho se trata de la construcción más elevada del cementerio, resultando espectacular la cercanía, más aparente que real, con la que la sobrevuelan los aviones que se disponen a tomar tierra en las pistas del vecino aeropuerto. Esta capilla pertenece a la familia Chávarri, como lo proclama una inscripción en bella letra gótica que luce sobre su monumental puerta, en la que también figuran el alfa y omega, primera y última letra del alfabeto griego que representan el principio y el fin de todas las cosas. Pese al esbelto perfil del inmueble, puede reconocerse en ella un planteamiento con muros masivos, ataludados y una cornisa imponente, de marcado volumen, razón por la que se ha atribuido el proyecto al arquitecto Mario Camiña. Profesional de gran competencia, que desempeñó los cargos de arquitecto municipal de Begoña y arquitecto provincial, y en cuya trayectoria se incluye por ejemplo, el Sanatorio de Gorliz. En este panteón el impulso ascensional se contrarresta con unos potentes estribos y cruces que se descuelgan desde el coronamiento, resaltando asimismo la decoración distribuida sobre los muros con representaciones de animales de claro simbolismo funerario, como lagartos o buitres, inspirados en el arte egipcio, y el gigantesco mascaron femenino de la pared posterior, que  sirve de base a un soporte colosal para una antorcha. Como el resto de la producción de este arquitecto existente en el cementerio, puede encuadrarse en el Modernismo Sezessión, estimándose su construcción hacia 1903-1904.Descripción:   0092.jpg