3º Clasificado
Asturias
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Una ciudad de los muertos, una ciudad de los vivos. El cementerio de La Carriona, inaugurado en 1890, es fruto de un de esos periodos de bonanza que se suceden a lo largo de la historia de una villa milenaria, como es Avilés. Construido en momentos de auge del comercio portuario ultramarino, fundamentalmente con Cuba, Ricardo Marcos Bausá el arquitecto municipal que lo proyectó y que luego trabajará con Arturo Soria en la Ciudad Lineal de Madrid, plantea un camposanto de claras reminiscencias mediterráneas: planta cuadrada, grandes avenidas en las que la capilla central que preside todo el conjunto actúa como elemento distribuidor. Una ciudad con todos sus servicios: viviendas para conserje y capellán, osario, cementerio civil, espacios para párvulos, religiosos, etc. En él, la burguesía indiana, muchas veces de procedencia humilde, tratará de perpetuar su memoria más allá de su muerte. Los mejores escultores asturianos del momento nos han legado un magnífico conjunto escultórico, sin duda el mayor museo al aire libre de la ciudad y que le ha llevado a formar parte de la Red Europea de Cementerios Significativos (ASCE). La puesta en marcha en el año 2012 del Centro de Interpretación del Cementerio de La Carriona (Ciclac) en las antiguas dependencias de capellanía y conserjería, trata de dar a conocer para avilesinos y visitantes todo este patrimonio. Dos rutas acompañan la visita: “Espacio de arte” y “Lugar de memoria”, historia y arte unidas en torno al cementerio de La Carriona. Cementerio de La Carriona: Un cementerio vivo.