2º Clasificado
Barcelona, Terrassa
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Desde el punto de vista funerario, la historia de Terrassa es muy interesante, Hay restos humanos del Paleolítico localizados en el parque de Vallparadís, actual pulmón verde de la ciudad. Los romanos la llamaron Égara, y dejaron diversos vestigios en la ciudad, entre ellos una necrópolis de la Cultura de los Campos de Urnas en lo que hoy son los terrenos de Can Misert.
Como en la mayoría de ciudades y pueblos europeos, en Terrassa se enterraba dentro de los terrenos de la iglesia. El cementerio estaba delante de la iglesia del Santo Espíritu, punto central de la ciudad, habiendo otro en las iglesias de San Pedro que en aquellos tiempos pertenecían a otro municipio.
A principios del siglo diecinueve el colapso de estos camposantos y la voluntad de crear nuevos recintos fuera de las murallas hicieron que en el 1834 las autoridades locales abrieran el cementerio de Vallparadís, conocido actualmente como el cementerio viejo y dando nombre al barrio. Muy cercano a la ciudad, este recinto, en poco tiempo, quedará dentro de la trama urbana, hecho que impedirá su crecimiento y provocará molestias entre los vecinos.
Un siglo más tarde, en el 1932, se inaugura el nuevo cementerio, a dos kilómetros del centro urbano, pensado para ser una gran instalación de la ciudad. El cementerio viejo caerá progresivamente en desuso, conviviendo durante veinticinco años con el nuevo. Finalmente en el 1957 es clausurado habiéndose trasladado algunas tumbas al nuevo recinto y otras son destruidas.
El cementerio de Can Torrella (nombre de la masía donde se encuentran los terrenos), es en la actualidad un complejo muy completo, casi único en España que combina en un mismo recinto tradición y modernidad, todos los servicios funerarios necesarios, cementerio, tanatorio, crematorio, Templo multiconfesional y oratorio en el tanatorio. Bien comunicado por el transporte público municipal, dispone también de un gran aparcamiento.
Este complejo funerario facilita que las personas que necesitan usar los servicios funerarios, puedan hacer todas las gestiones y tengan todos los servicios en el mismo recinto siendo muy alta su valoración entre la ciudadanía.
El arquitecto Melcior Vinyals construyó el cementerio con la idea de que fuera un gran jardín, creando un recinto espacioso, suprimiendo las verjas de separación entre tumbas y dando mucha importancia al ajardinamiento.
La planta original es la misma que la de una catedral gótica, donde la nave principal es el camino que sube a la capilla que está situada donde estaría el sagrario.
Se está preservando y potenciando la idea original de Vinyals para que esta percepción de jardín llegue a la ciudadanía, convirtiendo el cementerio en un parque de la memoria donde las/los tarrasenses pueden ir a pasear cuando lo deseen.
El cementerio es un lugar de memoria y recuerdo de nuestros seres queridos, pero también ha de preservar la memoria de la ciudad y sus hechos más destacables.
El pasado más lejano y anónimo también queda preservado, aparte de las tumbas que llegan del cementerio viejo, hay un espacio para los restos humanos de la necrópolis de la plaza vieja, al lado de la iglesia del Santo Espíritu (s. XV-XVI). También se preserva la memoria de los diferentes osarios datándolos, cuando llegan al máximo de su capacidad.
La parte oeste del cementerio es la zona que se construyó primero y es un fiel reflejo de la dualidad de la sociedad tarrasense de principios del siglo XX. Terrassa era una ciudad de industriales muy ricos y obreros muy pobres, esto se refleja tanto en el centro de la ciudad, donde conviven lujosas casas señoriales y casas de construcción barata; como en el cementerio, donde solo habían dos opciones, o panteón lujoso en el camino principal o nicho en su forma menos íntima y más masificada.
A partir de los años 40, la ciudad tiene un crecimiento altísimo, en treinta años aumentará la población en cien mil habitantes, esto provocará que se tengan que construir grandes bloques de pisos y se tenga que ampliar la capacidad del cementerio, aumentando la altura de los bloques, que pasan de cuatro a seis nichos,
Hay muchos artistas y arquitectos que tienen obra en el cementerio, y en la ciudad de Terrassa, es el caso del mosaicista Santiago Padrós que diseñó el mosaico del templo y su estilo influencia a otras tumbas // Los arquitectos Ignasi Escudé y Joan Baca i Reixac// o los escultores Ferran Bach-Esteve, Enric Monjo y Carles Armiño
Mención especial merece Jan Baca i Pericot, arquitecto municipal y diseñador de los bloques de nichos de dos plantas, accediendo a la segunda planta por escaleras y una galería de acceso a los nichos del segundo nivel conocidos en España como el modelo Terrassa. Gracias a estas construcciones se evita la incomodidad del uso de las escaleras, proporcionando más intimidad en los nichos y dando un aire de modernidad al cementerio que contrasta con los elementos más clásicos.
Con posterioridad se han hecho accesibles estos bloques comunicándolos con unas pasarelas adaptadas para acceder a la segunda planta.
El complejo funerario de Terrassa contiene en un único recinto todos los servicios mortuorios necesarios: tanatorio, crematorio, templo multiconfesional, oratorio, cementerio, cafetería-restaurante y un centro de atención al visitante.
Cuenta también con un aparcamiento de 350 plazas. Si la familia lo desea puede hacer la vela, el acompañamiento, el entierro y todas las gestiones derivadas en este recinto.
Además de facilitar los trámites y hacer menos complicado la situación para las familias, el complejo permite también recuperar tradiciones que se han perdido en otras ciudades. Se acompaña al difunto/a desde el tanatorio haciendo un pequeño recorrido muy fácil de seguir, y en el caso de tener alguna dificultad, se pone a disposición de quienes lo requieran unos vehículos de acompañamiento, haciendo un pequeño itinerario hasta la capilla, y hacia la unidad de enterramiento o el crematorio. Conservando la tradición que ya no se puede realizar en la ciudad
El cementerio también está preparado para las nuevas tradiciones mortuorias, como es el caso de la incineración. En este momento se están ofreciendo varias alternativas para poder depositar las cenizas en el cementerio, que es el lugar donde deben reposar los difuntos por tradición de nuestra cultura de honrar a los difuntos en el cementerio. Un espacio de memoria de la ciudad, donde se pueda recordar a los seres más queridos.
Se trabaja para que el cementerio sea un sito amable para visitar, pasear y disfrutarlo como otro jardín de la ciudad un buen espacio para relajarse, organizándose visitas guiadas para entender todo lo que nos está explicando el recinto.
El cementerio de Terrassa, forma parte, desde el inicio, de la ruta europea de Cementerios.
La ciudadanía ha de recuperar el cementerio como un lugar propio No debe ser un espacio donde sólo vamos cuando perdemos a un ser querido, sino un lugar donde pasear y recordar desde el cariño a los seres queridos, un espacio amable que forme parte de la ciudad y que los tarrasenses reconozcan como suyo.
Desde hace unos años, se está relacionando el cementerio con la ciudad por medio de exposiciones de las artes aplicadas y la evolución del cementerio directamente vinculado con las construcciones de la ciudad.
Se ha publicado un libro donde se explica la construcción del cementerio en su ubicación actual, EL JARDIN DE LA MEMORIA; otro, en el que se han puesto en valor las tradiciones funerarias de la ciudad EL ÚLTIMO VIAJE. Se han inventariado las sepulturas más importantes arquitectónicamente, y la historia funeraria de la ciudad con la exposición LA ÚLTIMA IMAGEN, donde se exponían antiguas fotografías de los enterramientos de la ciudad, otra exposición LA ARQUEOLOGIA DE LA MUERTE EN TERRASSA, un recorrido por las diferentes ubicaciones de necrópolis de la ciudad. La exposición LOS MOSAICOS DEL
CEMENTERIO una sepulturas realizadas con mosaicos, únicas por la influencia del mosaicista Santiago Padrós.
Al ser un cementerio relativamente nuevo y diseñado con unos espacios con grandes avenidas y el ajardinamiento que lo hace acogedor, facilita la realización de visitas guiadas por el recinto. De la mano del Museo de Terrassa, se está trabajando continuadamente para poner en valor los elementos patrimoniales del cementerio, con una buena aceptación por la ciudad.
Las exposiciones se realizan por la festividad de Todos los Santos, estando instaladas en un espacio situado a la entrada, donde se puede visitar durante dos semanas alrededor de la festividad, posteriormente se exponen en las bibliotecas, equipamientos cívicos y el museo de la ciudad.
Durante la festividad de Todos los Santos, se refuerzan todos los servicios, favoreciendo la movilidad de los usuarios, la limpieza, y la seguridad.
Se ofrecen actuaciones musicales que acompañan a los visitantes en varios puntos del cementerio, se engalana con banderolas que tienen relación con la exposición que se ofrece el año en curso. La avenida central, se trata como una de las avenidas de la ciudad (manteniendo este paralelismo entre el cementerio y la ciudad).
Se trabaja intensamente para mantener el cementerio en perfecto estado de limpieza y seguridad, haciendo planes de accesibilidad de aceras, escaleras, etc.
También desde hace mucho tiempo se trabaja con empresas de integración laboral, que colaboran en el mantenimiento de los jardines y en otros trabajos del recinto, aportando este valor añadido al servicio.
 
Es un cementerio que favorece el uso de las nuevas tecnologías, siendo el primer cementerio que implantó un sistema de búsqueda de sepulturas mediante unos terminales instalados en el cementerio, Actualmente, además de estos terminales, también se pueden localizar en línea a través nuestra página web y aplicativo para otros dispositivos (tablets, smartphones, etc)
También se dispone de soportes audiovisuales para la realización de proyecciones o el pase de imágenes durante las ceremonias en el templo multiconfesional.
Los procesos de revisión permanente del servicio de cementerio, hacen que de manera constante se realicen propuestas de mejora. El año 2006 se construyeron unos bloques en los que se instalaban lápidas de Córian, una alternativa al mármol, que facilitaba el cerramiento de manera más inmediata. Posteriormente se diseñan unas lápidas de resina fenólica que ofrecen el cerramiento de la sepultura (nicho) en el mismo momento de la inhumación, dejando la sepultura totalmente acabada, entregando la llave de cerramiento a la familia al finalizar la inhumación.
Para facilitar la relación de las Parroquias con los usuarios del cementerio, se ha realizado un convenio con los párrocos para que puedan hacer las ceremonias en el templo y evitar pesados desplazamientos por la ciudad.
Comprometidos con la eficiencia energética, en el año 2006 se instalaron placas fotovoltaicas con una potencia de 5,2Kw, con una producción anual entre 8.000 y 9000 Kw. Comercializándola a través de la empresa de distribución. La reducción de emisión del CO2 es de 3.750 Kg.
Desde el punto de visto del respeto al medioambiente, la mayoría de los vehículos del cementerio son eléctricos, siendo más silenciosos y respetuosos con el espacio, también se dispone de todos los sistemas de recogida selectiva de residuos.
El Cementerio Municipal de Terrassa, pieza clave del complejo funerario municipal, es un cementerio único en su diseño, moderno, adaptado a su tiempo, y con una historia relacionada con la ciudad, que lo hace singular y con un valor muy interesante dentro de los cementerios de España.