Fuentespalda

Teruel

Motivos por los que considera interesante la candidatura/s.
La recuperación de un antiguo cementerio abandonado que se ha convertido en un punto de atracción turística.
 
La actuación realizada por el Ayuntamiento ha supuesto además la conservación y puesta en valor de un elemento cultural único en Europa
Memoria explicativa de la actuación realizada
Recuperación de un cementerio abandonado como espacio cultural
En el cementerio viejo de Fuentespalda (Teruel) se encuentra instalado desde hace una década uno de los mejores conjuntos de estelas discoideas decoradas de Aragón. Aunque el origen de este tipo de señalización funeraria es de época medieval, las estelas de Fuentespalda, por su iconografía, constituyen un claro ejemplo de perduración simbólica ya que fueron construidas durante la Edad moderna.
Una reubicación habitual
Hasta el año 2002 se encontraban colocadas como elementos decorativos sobre la tapia del cementerio viejo de Fuentespalda, construido en 1877, una veintena de antiguas estelas funerarias decoradas que, con toda probabilidad, procedían del anterior cementerio local ubicado dentro del recinto amurallado medieval de la villa y junto a la Iglesia gótica del Salvador que fue ampliada y reformada en el siglo XVII.
La reubicación de antiguas estelas funerarias sobre las tapias de un cementerio posterior no es un caso único en la actual comarca del Matarraña ya que se ha documentado también en otras localidades cercanas como Valderrobres y Cretas
En el año 2003, y como consecuencia de un proyecto de dignificación del viejo cementerio abandonado de Fuentespalda, llevamos a cabo una intervención de recuperación del mismo incluyendo la reubicación de las antiguas estelas decoradas, que fueron previamente objeto de limpieza y consolidación, en un nuevo espacio funerario de carácter cultural e histórico para la localidad
Las estelas discoideas: Una señalización funerario de origen medieval
La utilización de piedras como elementos de señalización de sepulturas se documenta en nuestra península desde época neolítica, desde al menos el IV o V milenio antes de nuestra era. En las comarcas del Matarraña y Bajo Aragón fueron ya muy habituales en época ibérica existiendo un variado conjunto de estelas funerarias de piedra, a modo de betilos o mojones, en los que se suelen representar lanzas, escudos, jinetes, buitres, orlas decorativas.
El uso de estelas discoideas de piedra (llamadas así por tener su parte superior en forma de disco o círculo) aparece plenamente documentado desde la Edad media. Las estelas se colocaban en las cabeceras de las tumbas, orientadas generalmente hacia el Este, al igual que las cruces actuales. Las estelas más sencillas se limitarían a simples mojones de piedra mientras que las de tipo discoideo solían estar decoradas por una o ambas caras y tenían una base trapezoidal y lisa que se hincaba en el suelo para su sujeción.
En el caso de Fuentespalda los motivos decorativos utilizados en las estelas, con un repertorio no muy amplio, parecen indicar la existencia de un taller local especializado en la construcción de este tipo de piezas.
El repertorio iconográfico de las estelas discoideas de Fuentespalda
Entre los motivos más representados en las estelas discoideas de Fuentespalda se encuentran las cruces con distintos subtipos: griega simple, de Malta, de Tolosa o d´Oc, de brazos trilobulares, flordelisada o de remate convexo.
Los tocados eclesiásticos son también abundantes destacando la representación de mitras o insignias de rango arzobispal o episcopal y de tiara pontificia, rematada por una cruz sobre un Globus mundi. La representación de un bonete de tres puntas indica una cronología tardía.
Entre las Coronas se observa la presencia de Corona Real con bordura simple y Corona Real rematada con una cruz y ocho florones de acanto y diademas. Otros elementos simbólicos representados en las estelas son el Globus mundi rematado por una cruz patriarcal con dos brazos superpuestos; lacerías o representaciones florales de cinco cuerpos e incluso herramientas como aperos de labranza y útiles de picapedrero que aluden a oficios.
Las estelas de Fuentespalda y su relación con la Danza de la Muerte
Algunos de los motivos iconográficos representados en las estelas del cementerio de Fuentespalda, y tal vez los más interesantes, son los que aparecen relacionados con la llamada Danza de la Muerte. Esta danza viene representada habitualmente por una ronda sin fin en la que alternan un vivo y un muerto. Ricos y pobres, poderosos y oprimidos, desde el Rey hasta el Papa, bailan cogidos de la mano con cadáveres asexuados y podridos. El objetivo es recordar la incertidumbre a la hora de la muerte y la igualdad de todos los hombres ante ella.
En el cementerio de Fuentespalda son seis las caras de las estelas decoradas con temas alusivos a lavanitas mundi. Se trata de motivos que representan la esencia final de un tema cuyos orígenes se remontan al siglo XV y que aparece ampliamente representado en los siglos siguientes como tema filosófico, literario y artístico. Así, estamos hablando de las imágenes de las coronas, las tiaras, las mitras, las calaveras y los esqueletos. No se trata de composiciones complejas sino de sintetizar la idea de la igualdad ante la muerte con una sola imagen (Casanovas y Rovira 2003).
En una de las estelas se representa una simple calavera, sin su mandíbula inferior, en cuya cara opuesta aparece el globus mundi reflejando esa misma idea: la muerte en su visión más cruda señorea sobre el símbolo del mundo. En otra estela aparece la imagen de un esqueleto con su guadaña que parece bailar la macabra danza al tiempo que alerta “Vengo parco”, constituyendo la única estela con inscripción de las conservadas en Fuentespalda. También la representación de coronas (reales o rematadas con una cruz floreada) de mitras e insignias de rango arzobispal o episcopal y de la tiara pontificia abundan en esta misma temática de la Danza de la Muerte.
Conclusiones
Aunque las estelas de Fuentespalda no dan ninguna información directa sobre los fallecidos (año de defunción, edad, nombre, etc.), el estudio iconográfico de las mismas ha revelado que debieron ser realizadas en la Edad moderna, posiblemente en un taller local que sigue el modelo formal de las antiguas estelas discoideas medievales pero que incorpora elementos decorativos y simbólicos habituales de los siglos XVII y XVIII, incluso con posible perduración hasta el siglo XIX. El prolongado uso de estas piezas durante varios siglos demuestra un fenómeno de culto rural y autárquico, característico de tierras agropecuarias mal comunicadas con los grandes núcleos urbanos en los que hacía tiempo que se había abandonado este tipo de señalización funeraria.
 
 

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