Valencia
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El Ayuntamiento de Valencia está especialmente comprometido en mejorar nuestra sociedad, siendo uno de nuestros principales objetivos el conseguir una ciudad más sostenible, y más integrada con el espacio que nos rodea. Por ello, consideramos necesario aportar nuestro esfuerzo a la conservación del medio ambiente en que vivimos, reduciendo y minimizando al máximo los impactos que nuestra gestión pueda llevar acompañados.
 
  Con este objetivo se acometió en diciembre de 2016, sobre una zona de unos 2.100 m2 de superficie cubierta de pradera, donde se encuentra un depósito de cenizas coronado con un buzón para la introducción de las mismas en forma de pirámide, su transformación radical en un jardín que pretende recrear a pequeña escala, la vegetación típica de la maquia y matorral valencianos, típicos de las montañas próximas a nuestra ciudad, vertebrado por un cauce seco, similar a las ramblas tan características de la cuenca mediterránea.
 
De esta forma, se procedió a la creación de un cauce artificial relleno también de cantos rodados de río, simulando un lecho seco, donde se han instalado 11 bebederos para pájaros, alimentados por barboteadores de agua, para evitar su estancamiento, y dotado también con vegetación lacustre autóctona. Este lecho discurre por toda la parcela, rodeado de unas motas en forma de pequeñas colinas, cubiertas de vegetación típicamente mediterránea, para dar una mayor intimidad a la zona.
 
Tanto las motas, como el cauce seco con los bebederos, como las praderas que lo envuelven, cuentan con un sistema de riego automatizado.
 
Las especies elegidas para las motas lo han sido por estar presentes en nuestro entorno natural; así, encontraremos romeros, lavandas, alcaparros, madroños, lentiscos, palmitos, laureles, durillos o jaras, entre otras. Para el cauce seco, se han dispuesto mentas, hierbabuena, carrizos, ajo silvestre, juncos, espadañas, iris…
 
Gracias a la creación de esta pequeña isla de biodiversidad, con la presencia y variedad de estas especies, junto a la existencia de los pequeños puntos de agua, se ha transformado una zona monótona, con grandes requerimientos hídricos, a un jardín naturalista, donde ya se ha podido constatar la aparición de fauna que difícilmente se podía apreciar dentro del cementerio General, como mariposas, libélulas, gorriones, mirlos… dando un especial atractivo al paseo por esta parte del cementerio general.