Aznalcollar
Sevilla
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La Zawiya era un edificio destinado fines religiosos, siendo lugar de peregrinación en época andalusí. Posiblemente lugar de enterramiento de un santón.
El Santón o fundador  era una persona que practicaba la renuncia a los bienes materiales y dedicaba su vida a la propia espiritualidad. Estos solían retirarse a sitios más o menos lejanos de los núcleos de población, frecuentemente en sus contornos, donde vivían entregados a prácticas devotas, a veces en compañía de sus discípulos y rodeados de un ambiente de respecto y veneración.
Además, las Zawiyas servían para la enseñanza de las ciencias islámicas, cobijaban gratuitamente a los transeúntes y se utilizaban como cementerios.
 
La capilla del cementerio formaba parte de la antigua iglesia de Aznalcóllar de estilo mudéjar, construida posiblemente en el siglo XIV; más concretamente, los restos que se conservan en pie correspondían a la cabecera de la nave central donde se emplazaba el altar mayor. Esta antigua iglesia se derribó en 1782 respetando sólo la cabecera, con la pretensión de ampliarla, pero más tarde se cambió de idea y una nueva parroquia fue construida en la parte baja de la ciudad.
El edificio presenta una planta cuadrada cubierta por una cúpula octogonal sobre trompas, apreciándose en el testero de la cabecera la huella de un retablo de último estilo gótico.
El alzado de la capilla nos muestra unos muros de grueso ladrillo aunque en el interior han sido enfoscados cubriéndose con gruesas capas de cal. Los alicatados son modernos, pero siguen los criterios decorativos del estilo mudéjar, representando la típica lacería con motivos geométricos. Sobre la puerta principal se distingue perfectamente el arco toral apuntado que daba paso a la nave central, cerrado posteriormente para construir la puerta de la capilla.
En el muro de la derecha, se abre una puerta a media altura por donde se accede a la cubierta por una escalera de caracol con bovedillas de aristas.
El exterior es de fábrica de ladrillo, compuesto por hiladas alternantes de ladrillos recortados a soga (presentados en su cara más ancha) y tizón (en su cara más estrecha); la unión se realiza con mortero-argamasa, trabado con emparrillados de madera, observándose en el exterior los huecos dejados por los mechinales, que son los agujeros de las paredes por ocuparse durante la construcción.
La fachada sur presenta dos ventanas saeteras enmarcadas en arcos de herradura ciegos.