Vitoria
Álava
 El 17 de febrero de 1880, sin ceremonias ni rezos y con la presencia de los representantes del municipio y la guardia civil, al fin encontró descanso en el Cementerio de Santa Isabel el cuerpo de Gumersindo Aguirre en la zona reservada a los fuera de la religión católica. El 24 de enero de 1867 se habí­a suicidado en su casa-palacio y después de cuatro dís de intensas negociaciones entre el Ayuntamiento de Vitoria, gobernador y autoridades civiles con el Obispado de la Diócesis no se consiguió permiso para su entierro en el camposanto. Ante lo notorio del suicidio, y quizás para dar ejemplo por la categorí­a del difunto, no permitieron su inhumación en el cementerio de Santa Isabel. Prohibieron así­ mismo la realización de ceremonia, recordatorio o cualquier tipo de honras fúnebres y misas por el difunto. Ante la imposibilidad de realizar entierro en sagrado y dado que en esas fechas no existí­a una zona para los que murieran fuera de la religión católica se optó por buscar un lugar “profano, decente y seguro”. El lugar elegido fue un depósito de aguas para uso de los bomberos en la calle cercas Bajas. Un sótano de unos cuatro metros de lado en cuyo centro había un pozo. En uno de los laterales se procedió a la inhumación a la una de la mañana con la asistencia de un par de testigos, el médico titular y los operarios encargados de la tarea. Pronto la idoneidad de esta elección fue puesta en duda, en concreto cuando tuvo lugar un incendio en la zona y los bomberos no pudieron usar el depósito. Por ello, una vez reservada una zona en el camposanto para los fuera de la religión católica sus restos fueron trasladados con el mayor decoro pero sin ninguna ceremonia. No tuvo tanta suerte Eleanor Hudson que fue enterrada en 1865 en el jardí­n de la fábrica de Gas por su condición de protestante y quizás allí siga bajo las edificaciones más recientes.
Archivo Histórico Municipal: 43-15-1 // 41-8-64

(Informacion y documentación facilitado por el candidato)