Jaén
Linares
  1. Los orígenes del monumento en relación con la historia minero-metalúrgica de la ciudad.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que, pese a su función sanitaria primigenia, el Hospital de Los Marqueses de Linares supone un magnífico monumento funerario que acoge los restos mortales de estos grandes benefactores para con nuestra ciudad.
Para comprender la historia de este emblemático edificio, icono de nuestra arquitectura ecléctica,  hemos de remontarnos al esplendor minero e industrial experimentado por Linares desde mediados del siglo XIX. Mateo de Murga, padre de José de Murga y Reolid (Marqués de Linares) y oriundo de Llanteo (Álava), era un gran empresario  y  hombre emprendedor  cuyos negocios se extendían desde América hasta Europa. Y cómo no, tampoco se resistió a dejar pasar la oportunidad de invertir el fructífero negocio de la minería.  Su hijo, José de Murga y Reolid quien contrajo matrimonio con Raimunda Osorio y Ortega. Ambos, valiéndose de su influencia en las altas capas de la sociedad burguesa y aristocrática española; obtuvieron el título de Marqueses de Linares y Vizcondes de Llanteo gracias a un Despacho expedido y ratificado por el rey Amadeo I de Saboya, poco antes de su abdicación (1873).
Su apego y cariño por esta ciudad se manifestaron en varias iniciativas como becas para estudiantes, ostentosas limosnas para familias con pocos recursos, donaciones de terrenos de su propiedad a la ciudad, como los actuales Jardines de Santa Margarita (llamados así en honor a la madre del Marqués)  y obras como el Monte de Piedad. Todo ello no fue sino un preludio de su gran obra de caridad para con los pobres de la ciudad; una obra que quedó  en nuestro legado patrimonial y que a día de hoy linarenses y visitantes pueden disfrutar.   Nos referimos al el Hospital de San José y San Raimundo o, como lo conocemos en nuestra ciudad, Hospital de los Marqueses:
El 31 de diciembre de 1801 Don José elaboró un testamento donde señala la donación de un millón de pesetas para la construcción de un ambicioso proyecto: El Hospital de San José y San Raimundo. La  Institución de Caridad de los Marqueses de Linares (1890) se encargaría de los pormenores para la ejecución del proyecto. El proyecto original, que data de 1904, es atribuible a Francisco de Paula Casado y Gómez, arquitecto municipal quien contaba ya con una dilatada experiencia al servicio del Marqués en la  dirección otros proyectos como el Cementerio de San José. No obstante, y tomando como referencia los primeros planos de éste, Arturo de Navascués comenzó con la ejecución del proyecto que se extendería desde  1905 hasta el año de su inauguración (1917).
La inmensa mayoría de las obras escultóricas, aparte del mausoleo donde reposan los restos mortales de Los Marqueses desde 1918, fueron realizados por el maestro escultor Lorenzo  Coullart-Valera. Este autor también realizó el Monumento a Bécker en el Parque de María Luisa (Sevilla).
Ninguno de los Marqueses pudieron ver el edificio terminado; pues en mayo de 1918 llegaron desde Madrid a Linares sus cadáveres para que, a la postre, pudieran reposar en la Cripta localizada bajo el altar de la Capilla. El Hospital de Los Marqueses de Linares ofreció sus servicios hasta los años ochenta del siglo XX, fecha en la que comienza a funcionar el actual Hospital Comarcal de San Agustín.
  1. Principales características constructivas.
El material constructivo utilizado para levantar este edificio  en su conjunto  consistía en bloques laborados de granito y arenisca, rocas autóctonas de nuestra geología local. Todo ello, en prefecta simbiosis con el ladrillo rojo tan característico de las construcciones nórdicas; reflejando, de esta forma, la influencia europea en nuestro urbanismo heredado. Consecuencia, por otra parte, de las migraciones protagonizadas por los grandes propietarios extranjeros que vinieron a explotar nuestras minas desde mediados del siglo XIX, ingleses sobre todo.
La planta del edificio es un gran cuadrilátero en torno a un patio, con cuatro brazos que prolongan dos de sus lados, formando así una especie de H invertida. En uno de estos lados se sitúa la capilla que extiende sus naves y su ábside dentro del patio. Fuera del edificio hay un espacio ajardinado y unos pabellones anexos que forman también parte del Hospital, como portería y vivienda del jardinero.
La fachada del conjunto es totalmente horizontal y para romper su monotonía surgen dos cuerpos verticales al final de cada uno de los lados, marcando la ruptura del cuerpo principal con las alas de prolongación.
La portada  de la Capilla es de un estilo ecléctico, de un historicismo neogótico. La puerta principal con un tímpano, y trilobuladas las laterales. En el primer piso hay dos ventanas ojivales en la calle principal y una ventana trilobulada en cada una de las laterales. En el piso superior hay dos ventanas apuntadas geminadas y un rosetón, coronándose la fachada con un óculo. La cornisa, a dos aguas, tiene una decoración formada por una moldura escalonada. Los contrafuertes terminan en pináculos.
El interior  de la Capilla es de una nave rectangular con bóveda de crucería que termina en un ábside con tres ventanales de arcos de medio punto, con vidrieras. Hay por tanto, una combinación de estilos -románico y gótico- propia del estilo ecléctico del historicismo de las primeras décadas del S.XX. Ocho óculos o rosetones policromados dejan penetrar la luz. En el piso superior se puede admirar el coro y ocho tribunas laterales a ambos lados, constituyendo un bello conjunto neogótico como el resto del edificio. Los paramentos laterales están recorridos por una arcada ciega. Las tribunas o balconadas se hallan coronadas por otras tantas estatuas de ángeles o serafines tañendo instrumentos musicales bajo el fondo de unos arcos trebolados.
La Cripta donde reposan los restos de los Marqueses fue proyectada por el escultor Lorenzo Coullaut Valera, autor también del mausoleo y se accede a ella a través de una escalera semicircular. Es de una impresionante suntuosidad y está presidida por un pequeño altar de mármol y en la pared de enfrente dos imágenes talladas en madera de San José y San Raimundo de Fitero, patronos titulares del Hospital, obra también de Coullaut Valera. A ambos lados de esta cripta central, se abren cuatro vidrieras policromadas por donde penetra la luz; cuatro columnas sostienen el lujoso artesonado de maderas de caoba en el que se abre una claraboya en forma de cruz griega por donde penetra la luz que procede del suelo de la Capilla. Elemento  esencial de la cripta es el mausoleo con las figuras yacentes de los Marqueses de Linares fielmente esculpidas en rico mármol blanco con figuras en bronce que ciñen por sus cuatro frentes el túmulo funerario representando a las virtudes: Fe, Esperanza y Caridad. En  la parte posterior el escudo heráldico de los Marqueses con los relieves en mármol de San José y San Raimundo. La realización de esa cripta le valió a su autor la consecución de la segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Las vidrieras de todo el conjunto (Capilla y Cripta), fueron elaboradas por la Casa Manumejean en 1914.
  1. El Patrimonio mueble del edificio
La singularidad del edificio es también palpable en sus enseres litúrgicos e instrumental quirúrgico. De ello hemos sido plenamente conscientes a la hora de llevar a cabo el proyecto museográfico.  Éste se ha realizado bajo las siguientes premisas: por un lado, la actividad minera como elemento de primer orden a la hora de explicar la existencia de este espacio; pues como hemos visto anteriormente no podemos entender la presencia de los Marqueses de Linares sin acudir a la historia de la minería en Linares.  Por otro, Importancia de la relación que en el siglo XIX existía entre sanidad y religión: el trabajador minero era propenso a sufrid accidentes de laborales; muchos de ellos tan graves que le imposibilitaban la incorporación al trabajo. Dado que en aquella época no existía ningún tipo de subsidio el obrero, al igual que su familia, se veía abocado a la miseria más absoluto. Todo ello podía verse paliado con la ayuda de algún tipo de caritativo benefactor, o la misma Iglesia. En nuestro caso, Los Marqueses de Linares dejaron más que claro en su testamento que este Hospital era para el pueblo de Linares; y de manera muy especial para los estratos sociales más desfavorecidos.  La Iglesia se encuentra presente, por petición de ambos, en la responsabilidad que atribuyeron a las Hijas de La Caridad de cara al cuidado de los/as enfermos/as.
 
  1. La restauración y su puesta en valor
 
La Consejería de Turismo, a través del Plan Turístico para la Puesta en Valor del Patrimonio Minero de Linares (2005-2011) propició el proceso de restauración y puesta en valor museográfico de la Capilla y Cripta de Los Marqueses de Linares.Dicho proceso fue realizado por el Excmo. Ayuntamiento de Linares a través del Área de Turismo y Patrimonio Histórico.El discurso museográfico se distribuye a través de las siguientes dependencias:
 
Vestíbulo. Nada más entrar, el/la visitante podrá contemplar mediante el contenido de dos vitrinas la antes mencionada vinculación entre sanidad y religión.
Sala introductoria. En esta sala se proyecta un vídeo que, de manera muy amena y fácilmente entendible, enseña quiénes eran Los Marqueses en relación con la España del momento; así como su relación con la ciudad de Linares; motivo que explica la construcción del Hospital.
Sala litúrgica. Aquí se pueden contemplar joyas de la imaginería relacionadas con las Hijas de La Caridad, así como enseres y misales en latín ya en desuso. Del mismo modo, el visitante podrá contemplar cómo era el atuendo del sacerdocio antes del Concilio Vaticano Segundo
Capilla. Una explosión de policromía nos sorprenderá enormemente; mostrando así la moda decorativa de las iglesias europeas de finales del siglo XIX y principios del XX.
Cripta. Contemplaremos el insigne mausoleo donde reposan los restos mortales de Los Marqueses de Linares, junto con esculturas de los Santos Patronos del Hospital.
Sala quirúrgica. Sobrecogedora sala en la que comprenderemos cómo era la medicina desde finales del siglo XIX hasta los años ochenta del siglo XX; y de manera muy especial la todo lo relacionado con enfermedades derivadas del laboreo minero
La Muerte de Manolete. Para finalizar, el visitante podrá visualizar todo lo relacionado con la muerte del mejor torero de todos los tiempos a manos del miura Islero; pues murió en este Hospital. Es por ello que  tanto esta sala, así como la Capilla y Cripta en su conjunto, se encuentran incluidas en el producto turístico taurino Linares, tras la Leyenda de Manolete.

(Informacion y documentación facilitado por el candidato)