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Nieves Concostrina
Redactora jefa. Adiós Cultural.

Los presuntos Reyes Magos y su supuesta tumba de Colonia

05 de enero de 2018

Los presuntos Reyes Magos y su supuesta tumba de Colonia

Advertencia: La lectura de las siguientes líneas podrían herir la sensibilidad de los menores de diez años.

Los Reyes Magos están enterrados en la catedral de Colonia (Alemania). De Papá Noel, sin embargo, se desconoce su tumba, luego es más plausible su existencia.
La catedral de Colonia se construyó para que los huesos de los Reyes Magos tuvieran un lugar adecuado a su rango, pero antes de que llegaran a esa ciudad alemana, estos Reyes Magos tan Majos viajaron lo suyo.
Fue Elena, madre del emperador Constantino y una frenética recopiladora de reliquias que luego le valió entrar en la nómina del santoral, la que consiguió hacerse con los huesos de Baltasar, Gaspar y Melchor (permítaseme poner al negro encabezando la terna porque el pobre lleva 21 siglos por detrás de los dos blancos y siempre ubicado en la última carroza de la cabalgata).
A principios del siglo IV, la futura Santa Elena recibió el soplo de dónde se encontraban los huesos de los Reyes Magos y no escatimó esfuerzos para localizarlos en Saba (ahora Yemen) y trasladarlos a Constantinopla, la actual Estambul. Los colocó en un estupendo sarcófago de granito y allí estuvieron hasta el siglo XII, cuando por aquellos lares y en plena Segunda Cruzada reinaba el emperador Manuel.
Las reliquias santas siempre han sido un buen objeto de intercambio entre Estados, y el emperador Manuel no dudó en regalarlas a Eustorgio, obispo de Milán, lo cual provocó un grave problema. ¿Cómo trasladar aquel pedazo de sarcófago granítico hasta su ciudad? Se compró un carro y dos bueyes y emprendió camino de Italia.
Hasta aquí la parte más o menos documentada y que ahora comienza enredarse con la fábula y la necesaria invención que rodea a los santos, porque cuentan que la misma estrella que guió a los Reyes Magos hasta Belén condujo también a Eustorgio hasta Milán. Un dato que da que pensar puesto que si el obispo ya había sabido ir de Milán a Constantinopla no le faltaría habilidad para volver de Constantinopla a Milán sin necesidad del GPS estelar.
Eustorgio atravesaba los Balcanes con su carro y sus dos bueyes cuando, a mitad de trayecto, un lobo le salió al paso y se zampo a uno de los bueyes. El obispo se cabreó con el lobo que se había comido a su buey, lo dominó y lo puso en lugar de la bestia de tiro. Quiere esto decir que Eustorgio entró en Milán con los restos de los tres Reyes Magos en un carro tirado por un buey y un lobo manso. Fin de la leyenda.
Los Reyes Magos fueron venerados en Milán muy poco tiempo, porque el temible Federico Barbarroja, el emperador Federico I, muy germano él y embroncado con medio mundo, tomó Milán y se apropio de las reliquias de los Reyes.
Con Federico Barbarroja viajaba su consejero Reinaldo de Dassel, obispo de Colonia, y el jerarca se empeñó en que el emperador le regalara a los tres monarcas majos. Federico I cedió a sus deseos y el obispo Reinaldo se fue más contento que unas pascuas a la iglesia donde estaban depositadas las supuestas reliquias de Baltasar, Gaspar y Melchor. Ordenó que le abrieran el sepulcro de los Reyes. “¿Reyes? ¿Qué reyes?”, respondieron los milaneses mientras silbaban el Pío Pío. “Los que están en ese sarcófago”, replicó Reinaldo. Y contraatacaron los milaneses en defensa del trío real: “Aquí no tenemos Reyes, tenemos mártires. Aquí están Dionisio, Rústico y Eleuterio”.
El obispo de Colonia hizo abrir el sarcófago y allí no había ni reyes ni mártires, ni fémures ni costillas. El sarcófago estaba vacío porque los devotos habían escondido a los Reyes en otra iglesia para evitar el expolio. Pero les dio igual. Reinaldo dio con los huesos y se los llevó a Colonia. Y allí, detrás del altar mayor, en el interior de un impresionante relicario de oro, conservan los supuestos cráneos del trío real. Colorín, colorado…
La tradición bíblica dice que Melchor ofreció al Niño Jesús el oro, símbolo de realeza; Gaspar, el incienso, símbolo de divinidad, y Baltasar, la mirra, que significaba que el hijo del hombre debía morir. ¿Alguien tiene la explicación de por qué los dos reyes blancos eligieron al negro para dar la mala noticia?
 
Texto del libro “Polvo eres 2” de Nieves Concostrina publicado por La esfera de los libros.
http://www.esferalibros.com/libro/muertes-ilustradas-de-la-humanidad/

En la fotografía, la urna en la que se dice que están los huesos de los Reyes Magos.

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