Firmas

Jesús Pozo
Director de Adiós Cultural.
 

La decisión de Julia

La decisión de Julia

Finalizó el estreno de “La decisión de Julia” en el cine Paz y hubo un largo aplauso. Pero, extrañamente, el equipo no se levantaba de sus asientos para recibir esa merecida felicitación. Cuando callaron las palmas debieron avisarles que debían dar las gracias y lo hicieron con mucha timidez. Más aplausos. Pero todo fue simbólicamente muy comedido y contenido. Tanto, que yo quise gritar “¡magnífico trabajo!”, pero ni me atreví.
Intuyo que, en ese momento, se quitaron de encima los que han acompañado al director Norberto López Amado en este trabajo una capa invisible de alta sensibilidad. Y creo que la han arrastrado desde el comienzo de esta aventura en blanco y negro.
Los que llevamos muchos años reflexionando, escribiendo y hablando con cierto desparpajo de este asunto de la muerte sabemos lo complicado y difícil que es meterse en esos papeles. Principalmente, porque nunca sabes por dónde vas a salir y en qué condiciones.
La decisión de Julia es una gran película, una excelente obra de teatro y una valiente apuesta sobre la vida. Sobre todo porque Julia (interpretada espectacular y magistralmente por Marta Belaustegui) nos cuenta muchas decisiones que nos llevan de un tobogán de sentimientos a otro. Gran parte de la culpa la tiene un guión (Rafa Russo) que nos va envolviendo con sorpresas y sobresaltos y que, sin embargo, va siendo asumido con normalidad.
Es muy difícil contar lo que cuentan Marta Belaustegui y Fernando Cayo (que da una constante réplica a Julia que engrandece a los dos personajes y a los dos actores) sin caer en los tópicos, la sensiblería o el aburrimiento. Por cierto, la presencia de la asociación “Derecho a Morir Dignamente” está dignamente y sensiblemente interpretada por Yolanda Ulloa y Josean Bengoechea
Dice Belaustegui en un artículo que ha escrito en el ‘Huffington Post’ que “en La decisión de Julia hay un quinto personaje que está presente todo el tiempo, un personaje de una fuerza extraordinaria, casi imperceptible. Ese personaje es la muerte. No estamos acostumbrados a tener un partenaire de esta envergadura, y mucho menos a lidiar con él, a plantarle cara”.
Tiene razón. Lo fácil es darse la vuelta en la primera esquina o mirar al cielo que para eso lo inventaron, para que no tuviéramos miedo.
Ahí está la grandeza de esta película: en no tener miedo a nada. Porque Julia lo que nos muestra es la valentía de una mujer extraña, solitaria y sola; pero con una personalidad arrolladora que fue capaz de sacrificarse tanto en la vida como en la muerte para dejar de sufrir. Sobre todo, porque de la grave neumonía no debía tener culpa ella. De los otros catarros sentimentales, posiblemente sí. O puede que hay gente que se complica la vida sin darse cuenta.
También tiene razón Fernando Cayo cuando dijo a Efe que “aunque hable de la muerte y el recuerdo, la película trasciende la tristeza y la melancolía, transmite una energía muy luminosa y muy potente. Y da ganas de vivir la vida con ganas e intensidad, porque pasa rápido".
Por eso, quizá el aplauso en la premier fue largo pero comedido. La mayoría de la sala comprendió que hay que vivir y saber morir. Y las dos cosas con dignidad.
Norberto López Amado también puso el dedo en la llaga en otra entrevista previa al estreno de la entrevista: "Habrá gente a la que no le interese el tema, pero también sé que habrá a quien esta película le va a llegar de manera muy profunda, y que la van a disfrutar y a recordar”. Y tiene razón. A mí me ha llegado, la voy a recomendar y creo que debería proyectarse en la Universidad, en cualquier facultad de cualquier ciudad. Porque esta película está hecha desde el corazón y el descubrimiento de que la vida es otra cosa. Y de que la muerte también es otra cosa diferente a lo que nos han mostrado e inoculado.
Esta película, en este país tan asustadizo, ya es un punto y aparte de cómo se puede hablar de la muerte con naturalidad. Y de cómo ese nuevo lenguaje puede hacer a las personas más felices o menos temerosas. Porque, en el fondo, lo que también nos transmite es que hay que perder el miedo. Y la Universidad es un lugar para empezar a perderlo.
 
Marta Belaustegui escribe sobre Julia
http://www.huffingtonpost.es/marta-belaustegui/la-decision-de-julia_b_9305106.html
 
+ INFO y Tráiler
http://ladecisiondejulia.com/



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