HISTORIA Y ARTE

Gladiadores (II parte)

Gladiadores (II parte)

Armas y tipos de gladiadores

Las armas
Las armas usadas por los gladiadores no eran exactamente iguales a las que usaban los soldados romanos. Se han descubierto muchos ejemplares principalmente en Pompeya y, por otra parte, se conservan numerosos mosaicos, relieves, lucernas, monumentos funerarios, etc. referentes a gladiadores, que resultan muy ricos en detalles.
Las principales armas del gladiador eran:

 Gladius. Espada corta de 51 cm que obligaba a un combate cuerpo a cuerpo. De ella toman nombre los gladiadores; a veces un puñal recto o curvo.

 Casco. Es la pieza más característica entre las armas defensivas del gladiador. Llevaba una visera con agujeros que cubría completamente el rostro permitiendo ver y respirar, aunque de forma muy limitada. La gran diversidad de modelos de cascos se explica no sólo por la variedad de Tipos de gladiadores No todos los gladiadores llevaban las mismas armas. Había diferentes clases y categorías, que se diferenciaban por sus armas y su manera de combatir. Frente a lo que pudiéramos pensar, los combates se celebraban no entre gladiadores similares, sino entre combatientes de distintas clases habiendo calculado previamente que las ventajas y debilidades estuvieran compensadas, lo que daba un aliciente mayor aún al espectáculo. Los más populares eran los siguientes: Mirmillones. Se distinguían por su casco de bordes amplios y el adorno de un pez en la cimera. Vestían faldilla corta, cinturón ancho, armadura en su pierna izquierda y en su brazo derecho, y el clásico escudo rectangular curvado del legionario romano. Su arma era la espada corta y recta del legionario (gladius). Se cree que el estilo de su vestimenta y armas deriva de los guerreros galos, que era otra forma de denominarlos. A este tipo perteneció Espartaco. Casi siempre luchaban contra los reciarios, que con su red intentaban pescar el pez que llevaban en su casco.
Un verso, cruel e irónico, puesto en boca de los reciarios, se hizo célebre en la antigüedad: Non te peto, piscem peto. Quid me fugis, Galle? (“No te busco a ti, sólo busco un pez, ¿por qué me huyes, Galo?”), verso que incluyó M. Sienkiewicz en su obra Quo vadis? Tracios. Llevaban un pequeño escudo circular o parmula (de unos 60 cm de diámetro) y una espada muy corta con hoja ligeramente curva (sica), con el objeto de atacar la espalda desarmada de su oponente. Su indumentaria combates, sino por el deseo de los lanistas de equipar a sus hombres con gran riqueza y producir así un efecto teatral.
 
 Escudo. Podía ser cuadrado, oval o circular, más ligero y elegante que el militar.
 
 Brazaletes. Eran de bronce, para proteger la mano y el brazo que no iban defendidos por el escudo, a veces iban nvueltos en correas entrelazadas.

 Grebas o espinilleras. Defendían las piernas. Los gladiadores llevaban el pecho descubierto y la parte inferior del cuerpo cubierta con un vestido corto que sujetaban con un cinturón, bajaba por delante hasta las rodillas e iba recogido por las caderas para no estorbar el movimiento de los muslos.
 
 

Tipos de gladiadores
 
No todos los gladiadores llevaban las mismas armas.
 
Había diferentes clases y categorías, que se diferenciaban por sus armas y su manera de combatir. Frente a lo que pudiéramos pensar, los combates se celebraban no entre gladiadores similares, sino entre combatientes de distintas clases habiendo calculado previamente que las ventajas y debilidades estuvieran compensadas, lo que daba un aliciente mayor aún al espectáculo. Los más populares eran los siguientes:
 
Mirmillones. Se distinguían por su casco de bordes amplios y el adorno de un pez en la cimera. Vestían faldilla corta, cinturón ancho, armadura en su pierna izquierda y en su brazo derecho, y el clásico escudo rectangular curvado del legionario romano. Su arma era la espada corta y recta del legionario (gladius). Se cree que el estilo de su vestimenta y armas deriva de los guerreros galos, que era otra forma de denominarlos. A este tipo perteneció Espartaco. Casi siempre luchaban contra los reciarios, que con su red intentaban pescar el pez que llevaban en su casco. Un verso, cruel e irónico, puesto en boca de los reciarios, se hizo célebre en la antigüedad: Non te peto, piscem peto. Quid me fugis, Galle? (“No te busco a ti, sólo busco un pez, ¿por qué me huyes, Galo?”), verso que incluyó M. Sienkiewicz en su obra  Quo vadis ?
 
Tracios. Llevaban un pequeño escudo circular o  parmula (de unos 60 cm de diámetro) y una espada muy corta con hoja ligeramente curva (sica), con el objeto de atacar la espalda desarmada de su oponente. Su indumentaria incluía grebas altas en ambas piernas, necesarias por lo reducido de su escudo, protector para el hombro y brazo derecho (manica), faldilla corta con cinturón ancho, y casco con pluma lateral, visor y cresta alta. Derivado del guerrero griego de Tracia, como su nombre lo indica.

Reciarios. Combatían contra  sectores y mirmillones. Peleaban semidesnudos, con una túnica corta muy ajustada y un cinturón. Llevaban el brazo izquierdo cubierto hasta el hombro con un largo brazalete metálico (galerus), iban con la cabeza descubierta y armados de una red atada a una cuerda (spira), un tridente (fuscina) y un puñal. La habilidad del reciario consistía en lanzar la red para cubrir a su oponente por la cabeza, inmovilizarlo y clavarle el tridente. El puñal se utilizaba para matar a su adversario o para deshacerse de la red, cortando la línea que la sujetaba a su muñeca.
 
Perseguidores o Secutores Iban armados con casco integral liso, protección en el brazo derecho y en la pierna derecha, escudo grande rectangular, y espada corta. Sus armas eran iguales a las de los mirmillones, a excepción del casco, liso y con pequeñas aberturas para los ojos, para evitar ser atrapados en la red de los reciarios.
 
Samnitas. Tomaban su nombre del armamento que llevaban los combatientes de este pueblo vecino. Llevaban un gran escudo oblongo; casco con visera, alas, cresta y cimera de plumas; una greba en la pierna izquierda; una especie de brazal de cuero o metal que cubría en parte el hombro y brazo derecho, y una espada corta. Fue el primer tipo de gladiador en aparecer.
 
En un mosaico del s. III, procedente de Roma y conservado en el Museo Arqueológico de Madrid (v. fig. 3) podemos ver uno de estos combates.



El emblema está dividido en dos paneles horizontales. La lectura ha de hacerse de abajo arriba. En la escena inferior aparecen luchando el secutor Astyanax y el reciario Kalendio. A la derecha se encuentra el lanista animando el combate. Kalendio ha lanzado la red que cubre a su adversario y está atacando con el tridente. Lleva como defensa el galerus, pieza metálica que protegía el hombro y la nuca. Astyanax, al ser secutor, lleva casco, manica en el brazo derecho, el  subligaculum o falda corta, fasciae en la pierna izquierda y greba en la derecha, escudo grande y espada.
En la escena superior se representa el final del combate con la victoria de Astyanax, como demuestra la escena y la inscripción. Así, junto a Kalendio aparece un signo, la  theta nigrum , abreviatura de obiit.El reciario, caído en la arena, espera el ataque final y mortal del secutor. Los dos lanistas levantan la mano en señal de victoria y esperando la orden del editor muneris para el fin de la lucha con la derrota de Kalendio, cuyo tridente en el suelo marca la frontera de las dos escenas.



En un segundo mosaico (v. fig. 4) vemos en el registro inferior a dos gladiadores pertenecientes al grupo de los mirmillones. Llevan armas iguales, espadas cortas de doble filo, grandes escudos oblongos, bandas de cuero que protegían las piernas y cascos con representación de un pez. A ambos lados de la escena dos lanistas vigilan el combate. En el registro superior Materno yace en el suelo abatido por el vencedor, Symmachio, a quien se denomina en la inscripción hombre feliz.
Aparte de estos tipos, que eran los principales y mejor conocidos, los textos literarios y epigráficos hablan de otros grupos minoritarios de gladiadores, como son:
 
Laqueari. Llevaban un lazo y una espada corta, y eran los únicos que luchaban entre sí con las mismas armas. Aparecieron en los últimos tiempos del Imperio. Hoplómacos. Llevaban armadura completa, compuesta de casco con visera, coraza, grebas metálicas altas, y una manica que protegía el brazo derecho. Su escudo era circular, a semejanza del que usaba la infantería griega: los hoplitas. Caballeros o  equites.
Eran gladiadores que combatían a caballo. Llevaban un casco con visera cerrada, los brazos envueltos en correas y grebas en las piernas. Por arma ofensiva tenían la espada larga, y un escudo circular por arma defensiva.
 
Provocatores Solían abrir los espectáculos de combate en los anfiteatros. Combatían con espada, escudo grande rectangular, grebas, protector del brazo derecho, casco con dos viseras pero sin ala para no ser enganchados por las redes de los reciarios, con los que frecuentemente luchaban, y un protector en el pecho (cardiophylax).
 
Essedari. Combatían sobre carros. Querían imitar las hábiles maniobras de los guerreros bretones, modo de combatir
que fue introducido en Roma por Julio César.
 
Dimachaeri. Luchaban con dos espadas, género de combate que no fue conocido hasta finales del Imperio. La inscripción sepulcral de un gladiador lo cita como  essedarius sive  dimachaerus , es decir, que combatía sobre un carro y además con dos espadas.
Terminamos esta segunda entrega sobre los gladiadores con un bellísimo epitafio del mirmillón Accio, que se con-serva en el Museo Arqueológico de Córdoba. “Accio, mirmillón. Obtuvo seis victorias. Vivió 21 años, aquí está enterrado, que la tierra te sea leve. Su esposa lo costeó. Lo que cada uno de vosotros deseare para mí, que estoy muerto, que eso mismo se lo concedan siempre los dioses vivo o muerto."


 
Escrito por Javier del Hoyo

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